Las rutinas definitivas para el cuidado de la piel después de tomar el sol

La temporada de días soleados ya ha llegado y seguro que estás deseando pasar más horas al sol. Pero incluso si te pasas el día poniéndote crema solar, la piel necesita un cuidado especial por la noche. Te enseñamos a calmar la piel y el cuerpo si te has pasado un poco con el sol.

 

 

1. ¿Frío o caliente?

El sol parece sentar genial a la piel, pero hay que prestar mucha atención a cómo protegemos el rostro y el cuerpo de sus rayos. Después de un largo día al sol, date una ducha para relajarte, pero piensa bien antes de elegir la temperatura. Demasiado fría o demasiado caliente y los termorreguladores del cuerpo se vuelven locos. Una temperatura media que abra los poros y nos relaje es la opción perfecta.

 

2. Lávala, con cuidado

Protector solar, sol, sudor y sal: elementos que nos dejan con una sensación de suciedad. Después del día en la playa, regálate una buena limpieza que elimine la suciedad, la grasa, los restos de protector solar y otras impurezas de la piel. Es mejor evitar los exfoliantes gruesos porque irritan una piel que ya de por sí estará sensible. Mejor opta por un delicado exfoliante de azúcar o un aceite de ducha. Para la piel del rostro, elige un limpiador suave sin jabones, como la espuma limpiadora Velvety Smooth de The Ritual of Namaste.

 

3. Una hidratación que no se escape

Una de las cosas que más necesita la piel quemada es hidratación. Hidrata la tierna piel del rostro con uno de estos tratamientos de hidratación extrema: mascarillas de tela o ampollas. Las primeras tienen una solución llena de ingredientes que miman la piel, como hidrogel, bambú o algas, entre muchos otros. Las ampollas hidratantes están llenas de un fluido concentrado que te ofrece un rostro más suave. Elige las que más te gusten y póntelas después de un día al sol para revitalizar y ayudar a la piel a recuperarse.

 

4. Relajarse con una crema hidratante

Tu hidratante es como un vaso de agua fresca. Revitaliza e hidrata las células de la piel y te relaja al mismo tiempo. Todo lo demás es un extra, como: hidratar, reducir las rojeces, prevenir que la piel expuesta al sol se pele y prolongar el bronceado. Para obtener los mejores resultados, usa una hidratante natural y asegúrate de que no se escape la hidratación aplicándola sobre la piel mojada. Calmar e hidratar la piel después de que se queme es mejor con una loción específicamente pensada para después del sol, porque contiene aloe vera, ideal para cuidar la piel.

 

5. Labios suaves al sol

A nadie le gusta tener los labios secos, así que no te olvides del acondicionador SPF para labios cuando te expongas al sol. Si aun así tus labios te piden hidratación después del sol, empieza por un exfoliante ligero. Pásate el cepillo de dientes mojado suavemente por los labios para eliminar las células muertas y luego aplica un bálsamo labial con karité para lograr unos labios cuidados y deliciosos.

 

6. ¿Hemos hablado ya de la hidratación?

No nos cansamos de repetirlo. Pero esta vez hablamos de hidratación desde dentro. Pese a que beber mucha agua es importante en cualquier momento, si nos hemos quemado mucho al sol, se vuelve indispensable. ¿Te aburre el agua del grifo? Añádele unas frutas o unas hojas de menta para aportarle un toque de sabor y usa nuestras preciosas botellas ecológicas.

 

7. Mímate

Después de quemarte, presta especial atención a los cuidados. Hidrátate y no toques las ampollas: se forman para ayudar a curar la piel. Si se abren, pueden aparecer infecciones. Por último, cúbrete cuando estés en el exterior con tejidos cerrados. Si no estás segura de si lo son, ponlos a contraluz. Si no se ve nada, puedes usarlos después de quemarte.
Te hemos dado muchos datos, pero todos son muy importantes. Si quieres sacar todo el provecho a tus días estivales, sigue nuestros consejos para protegerte mientras disfrutas del sol.