Descubre cómo la meditación despeja tu mente

La meditación es una forma excelente de mejorar la concentración y liberarse del estrés. Tanto si te estás iniciando como si quieres mejorar tu práctica, alumbrar la meditación utilizando la naturaleza relajante de las velas es una muy buena opción.

 

¿Por qué deberías meditar a la luz de las velas?

Cualquier persona que esté familiarizada con la meditación conoce los mantras, pero puede suceder algo mágico si decides centrarte en un objeto físico en vez de en las palabras que pronuncias en voz alta. Concentrar la vista en una bonita llama que parpadea te ayuda a liberarte del estrés acumulado durante el día y a eliminar las distracciones de tu mente. Cuando la vela que estás observando desprende un aroma relajante, añade otra dimensión sensorial a la meditación y puede ayudarte aún más.

 

Cómo hacerlo en cinco pasos

1. Primero prepara tu espacio de meditación. Dado que esta práctica específica implica la luz de las velas, asegúrate de que no haya otras luces que interfieran. Apaga las lámparas y cierra las cortinas. La temperatura de la habitación también tiene que ser agradable, para que te puedas centrar únicamente en la meditación y no te distraigas porque tienes demasiado calor o demasiado frío.

 

2. Ahora enciende una vela. Lo ideal es colocarla a la altura de los ojos o un poco por debajo, y a unos 50 cm de distancia. Es importante que te puedas sentar en una postura cómoda durante un rato: si tienes la espalda y la cabeza rectas, lo estás haciendo bien. Puedes sentarte donde prefieras: el suelo o tu silla preferida son buenas opciones.

 

 

3. Simplemente concéntrate en la llama que parpadea y deja que esta imagen inunde tu mente. Sabemos que es mucho más fácil decirlo que hacerlo, pero al final tu cabeza conseguirá encontrar la calma. Es posible que te lloren los ojos, pero, una vez más, cuando te distraigas, vuelve a concentrarte y déjate llevar.

 

4. Como en cualquier sesión de meditación, la respiración desempeña un papel muy importante. Imagina que estás inspirando y expirando la luz de la vela. Si continúas centrando tu mirada en la llama, irás adquiriendo cada vez más conciencia del ritmo natural de tu respiración.

 

5. A estas alturas, deberías tener la sensación de que la luz de la vela fluye hacia ti cuando la inspiras y la expiras. Deja que te inunde una sensación de claridad y purificación del cuerpo y la mente mientras acabas la meditación.

 

Una alternativa sencilla a la meditación a la luz de las velas

Si crees que este tipo de práctica no es lo tuyo, no pasa nada. Puede que prefieras mantener los ojos cerrados, por ejemplo, o escuchar la voz de alguien a modo de guía. Si necesitas más ayuda para empezar, te recomendamos esta sencilla meditación diseñada por nuestra experta Deborah.