Sumérgete en el mundo emocional del agua con Masaru Emoto

El agua tiene el poder de relajarnos y limpiarnos, pero ¿alguna vez te has preguntado si esa influencia se da en ambos sentidos? El científico japonés Masaru Emoto estaba convencido de que así es, y descubrió que los cristales de hielo se forman de diferentes maneras dependiendo de si estaban expuestos al heavy metal o la música clásica. Con sus experimentos y teorías, Emoto llegó a la conclusión de que el agua puede poseer su propias emociones, reflejando a la humanidad de maneras muy interesantes.

 

Él creía que el agua es “un reflejo de nuestra realidad” y que ciertas energías (emocionales) podrían causar cambios en el agua. Y estos cambios se producían en el agua en forma líquida y sólida (agua congelada). Emoto experimentó al introducir todo tipo de palabras, fotos y música en el agua, congelarla y luego examinarla bajo un microscopio. Además de aprender muchísimo, hizo algunas fotos impresionantes.

 

Diferentes emociones, diferentes formas

Según Emoto, los cristales de hielo del agua tomaban diferentes formas dependiendo del tipo de emociones a las que estaban expuestos. Cuando se trataba de emociones positivas, los cristales de hielo adquirían formas hermosas, pero cuando las emociones negativas entraban en juego, los cristales de hielo se formaban de una manera "fea".

Un ejemplo más concreto es su experimento con música clásica y heavy metal. Cuando el agua "escuchaba" una canción de heavy metal y luego se congelaba, Emoto notaba que los cristales de hielo se formaban de una manera completamente caótica y "perturbada". Por el contrario, cuando puso una canción clásica, los cristales comenzaban a formarse de una manera muy artística y estéticamente agradable. Quizás lo más notable fue que cuando Emoto tocó el himno de Elvis Presley “Heartbreak Hotel” y los cristales se rompieron.

 

La diferencia entre agua sucia y limpia

Emoto también estaba convencido de que los cristales se formaban de manera diferente dependiendo de si el agua provenía de un arroyo puro de montaña o de una piscina contaminada. La corriente de la montaña generaba hermosos cristales, mientras que el agua de la piscina, formaba cristales feos y deformes. Según él, había una solución, la de exponer el agua a los rayos UV o ciertas ondas electromagnéticas porque las diferencias se neutralizaban.

 

La “memoria” del agua

El científico se animó a ir más lejos con sus experimentos. Llenó una placa de Petri con agua, le puso diferentes fotos durante 24 horas y luego la congeló. Según él, aparecieron formas visiblemente diferentes, en las que se podía ver el contorno de las fotos. Emoto creía que esto era una señal de que el agua tiene un tipo de memoria y podía “recordar” las imágenes a las que había estado expuesta.

 

Efecto sanador

Una de las principales conclusiones a las que llegó Emoto sobre la base de sus estudios es que la estructura energética del agua es sensible a factores externos. Él creía que esta era la razón por la cual el agua tiene un efecto curativo en los humanos.

 

Cejas fruncidas y un millón de dólares

Tal vez mientras lees esto, has fruncido el ceño un par de veces. No eres el único, porque las afirmaciones de Emoto fueron recibidas con considerables críticas. Muchos científicos llamaron a sus experimentos y conclusiones pseudociencia. Según ellos, sus experimentos eran demasiado sensibles a la manipulación y al error humano, y "no tenían nada que ver con la ciencia". Exigieron que realizara experimentos más amplios y mejores, pero Emoto se negó.

Más aún, en 2003, el científico fue invitado a unirse al llamado Desafío Paranormal de Un Millón de Dólares, en el cual tenía la oportunidad de ganar $ 1,000,000 si podía reproducir su experimento bajo ciertas circunstancias. Emoto rechazó la oferta. Así que, aunque su libro The Hidden Messages in Water fue uno de los más vendidos del NY Times, sus afirmaciones no siempre son tan confiables...