Si siempre vas deprisa y corriendo de un momento a otro, ¿qué pasa con el momento que estás viviendo? Relájate. Retrocede, acepta un momento de silencio y observa la belleza que hay entre los destinos. Tómate tiempo para cambiar tus rutinas diarias por rituales cargados de significado y redescubre la felicidad en las pequeñas cosas.