¿Qué es el bienestar térmico?

El secreto para sobrevivir al calor se esconde entre baños de agua fría, ingredientes frescos y los estudios científicos que nos recuerdan que refrescarnos es una de las mejores maneras de cuidar cuerpo y mente esta temporada Tu guía para refrescarte con la tendencia de bienestar de este verano.

De Jessica Deans | 6 de julio de 2026 | 5 minutos de lectura

¿Qué es el bienestar térmico?

La ciencia del bienestar nos ha mostrado los beneficios del calor: Saunas, yoga a altas temperaturas, largos baños de vapor… Cuando necesitamos desconectar, liberar estrés y cuidar un poco más del cuerpo y la mente, es muy común recurrir a algo cálido. Y aunque aún nos pierde una buena sesión de sauna, desde hace tiempo hemos visto cómo un movimiento contrario está cobrando fuerza y ganándose los corazones de expertos en bienestar y científicos. Ha nacido una nueva estrella de los cuidados: el frío. Desde baños en agua fría hasta inmersiones en hielo y rutinas relajantes que puedes disfrutar en casa, esta es tu guía completa sobre la rutina de de bienestar de mayor tendencia este verano.

La ciencia del frío

Cuando no puedes dormir lo suficiente o cuando pasas demasiado tiempo en la tumbona, darte una buena ducha o un baño de agua fría suele ser mano de santo: nada mejor para refrescar la piel y los sentidos. ¿Los beneficios? Su efecto no tiene nada de placebo. te contamos qué pasa bajo la superficie. Como explica el doctor Naheed Ali, MD, PhD “la exposición al frío activa las vías termorreguladoras y el sistema nervioso simpático. También se ha demostrado que las exposiciones breves al frío aumentan la norepinefrina, una sustancia química cerebral relacionada con la concentración y la resistencia al estrés”. Es decir, esa sensación de lucidez que sientes después de una buena ducha fría no te la estás imaginando, sino que es una reacción real del cuerpo.

Dado que ya se prevé que alcance los 659,86 millones de dólares en 2033, no es de extrañar que el mercado de los baños de agua fría esté en pleno auge, y el sector de las terapias de frío está teniendo un crecimiento de hasta un 20 % cada año. ¿Y la estrella de este movimiento? Los baños de hielo.

Qué ventajas te aporta el frío

A nivel corporal: Los baños de hielo se usan desde hace tiempo para ayudar a los músculos a recuperarse después de sesiones intensas de entrenamiento, para reducir la inflamación, el dolor y la hinchazón. Y lo mejor es que no necesitas traerte todos los hielos que tengan en el supermercado para sentirte mejor. El agua y las texturas frías al tacto pueden ayudar a reducir la hinchazón, paliar la inflamación y dejar la piel con una sensación de alivio después de un día de calor.

A nivel mental: Esa sensación de lucidez que sentimos cuando la piel caliente entra en contacto con el frío no solo resulta muy placentera, también nos regula. La exposición al frío ayuda a calmar el sistema nervioso sobreestimulado, dándonos una sensación de alivio mental que es mucho más positiva que una sesión en la sauna. Y la ciencia demuestra la veracidad de todas estas impresiones. Un estudio preliminar llevado a cabo en 2023 por la Universidad de Colorado ha determinado que meter la mano en agua fría durante tan solo tres minutos nada más levantarnos reduce significativamente la sensación de sueño y mejora nuestra capacidad de reacción. Es decir, al exponernos al frío eliminamos activamente la inercia del sueño, esa sensación de somnolencia que se produce al despertarse en medio de un sueño profundo, y mejora el rendimiento cognitivo. El frío actúa como un botón de reset, que está disponible siempre que lo necesites.

A nivel de la piel: El clima cálido somete a una presión genuina a la piel. El calor puede agravar la inflamación, alterar la barrera cutánea y dejar la piel irritada. El frío es el gran salvavidas de la piel que se ha expuesto al sol, la herramienta perfecta para contrarrestar los efectos del calor. Las bajas temperaturas ayudan a cerrar los poros, reducir el enrojecimiento y retener la hidratación. Además, los ingredientes adecuados pueden incluso alargar ese efecto hasta mucho después de cerrar el grifo de la ducha.

Sin salir de casa

¿Te gustaría disfrutar de los beneficios de las terapias de frío desde la comodidad de tu casa? La opción más obvia es darse una ducha fría pero también existen otros ingredientes que pueden tener excelentes efectos refrescantes. “Los estímulos sensoriales que imitan ciertos aspectos de la terapia de frío pueden provocar que los nervios reaccionen como si la piel se estuviera enfriando”, explica el doctor Ali. “Los aceites de mentol, eucalipto y menta activan las terminaciones nerviosas de la piel sensibles al frío, las mismas que normalmente responden a las bajas temperaturas, creando una sensación de frescor que puede reducir la percepción del dolor o la irritación”.

Gracias a su textura gelatinosa y su sensación inmediata de frescor, el aloe vera es otro de esos ingredientes mágicos. ¿Nuestro producto estrella para usar en casa? El gel de ducha efecto frío. Puedes darte un masaje por toda la piel en la ducha. Solo necesitas una pequeña cantidad y, cuanto más esperes antes de aclarar, más frío notarás en la piel. Sienta increíblemente bien después de un día al sol.

Las texturas más recomendadas

Para cuidarse en épocas de calor, hay que apostar por términos como “fresco”, “acuoso” e “hidratante”. Busca fórmulas en gel con texturas ligeras y a base de agua que se funden con la piel y al contacto resultan refrescantes. Ya sea después de pasar tiempo al sol, en contacto con el agua caliente o con productos de limpieza agresivos, cuando se daña la barrera cutánea, pierde su capacidad de retener la humedad y deja la piel tensa y extremadamente sensible. Apuesta por fórmulas hidratantes, suaves y con aclarado que limpian sin dañar la barrera protectora y busca también acabados de efecto hielo.

Tu rutina refrescante para las épocas de calor

Después de un largo día al sol, la rutina adecuada puede ayudarte a revitalizar la piel y dar un soplo de aire fresco a tu mente. Te damos un ejemplo que solo requiere cinco minutos.

Paso 1: Con agua templada, aplica un gel de ducha efecto frío sobre la piel y disfruta de la sensación de frescor.

Paso 2: Aplícate un exfoliante para desbloquear los poros y, a continuación, retíralo con una buena dosis de agua fría.

Paso 3: Para suavizar e hidratar, usa una hidratante ligera o una mascarilla corporal, mejor si tienen textura en gel y efecto frío al entrar en contacto con la piel.

Paso 4: Despierta los ojos cansados con una crema refrescante para el contorno. Además, si usas un aplicador en roll-on, la sensación de rejuvenecimiento se dispara.

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