No importa si tienes el cabello liso o rizado, te ofrecemos el asesoramiento y los productos adecuados para que todos los días esté perfecto.
Cada cabello tiene una personalidad propia. A veces nos hace caso y tiene el aspecto que nos gusta, y otras hace lo que quiere, con un rizo que nunca se queda en su sitio, unas puntas repentinamente abiertas o unas raíces excesivamente grasas de la noche a la mañana. La clave para tratar bien a tu cabello es determinar de qué tipo es, entender sus necesidades y encontrar la rutina que le saque todo el partido. Para ayudarte a lograrlo, hemos pedido a algunos de los mejores expertos que nos den consejos específicos para cada tipo de cabello.
Los principales tipos de cabello
Cada melena presenta una combinación única de textura, porosidad e incluso estilo de vida. Pero la mayoría de cabellos se describen según su textura: recto, ondulado, rizado o muy rizado. Dentro de esas categorías, hay cabellos finos, medianos o gruesos y también pueden comportarse de manera distinta según la porosidad (que indica de qué manera el cabello absorbe y retiene la humedad).
Si no sabes a qué tipo pertenece tu cabello, el experto en cabello Louis Byrne sugiere que nos “lavemos el pelo, lo peinemos como queramos, hacia un lado o con la raya al medio, y dejemos que se seque de manera natural. Una vez se haya secado, tendrás una visión realista del tipo de cabello que tienes”.
Porosidad: por qué es importante
La porosidad del cabello suele pasarse por alto, pero marca una gran diferencia en cómo funcionan los productos.
El cabello con una porosidad baja tiene una cutícula muy cerrada, lo que favorece que el agua y los productos se queden en la superficie en vez de penetrar en él. Normalmente, tarda más en secarse. Como explica Josie Gould, experta en cabello en Foxy Locks, “el cabello con una porosidad baja tiene unas cutículas muy densas y puede ser muy resistente a la humedad, así que lo mejor es usar productos ligeros y a base de agua”.
El cabello de porosidad media absorbe y retiene bien la humedad y normalmente es el que presenta un mejor equilibrio.
Por su parte, al cabello con una porosidad alta le resulta fácil absorber la humedad pero también la pierde rápidamente, normalmente debido a su textura natural y al uso de químicos o calor a la hora de peinarlo. Como dice Gould, “pierde la humedad tan rápido como la absorbe, así que los productos nutritivos y los aceites que sellen la cutícula resultan especialmente adecuados”.
Una manera sencilla de comprobar la porosidad del cabello es con un test de flotabilidad: mete un cabello limpio en un vaso de agua. Si flota, lo más seguro es que su porosidad sea baja. Si se hunde lentamente, tiene una porosidad media. Y si se hunde rápidamente, la porosidad es alta. Ten en cuenta que este método no es fiable al 100 % y es mejor escuchar lo que te diga tu peluquero o peluquera sobre la porosidad de tu cabello.
El corte correcto
Podemos aplicar todos los tratamientos y hacernos todos los peinados posibles, pero no podemos olvidarnos de que un buen corte de pelo es clave también. “Aconsejo a todo el mundo que invierta en un buen corte, porque es la base de todo lo demás”, afirma la especialista Tracie Cant.
No existe un corte que valga para todos los tipos de cabello. Byrne nos sugiere: “Normalmente, el cabello más fino necesita un corte más estructurado, con líneas más definidas, pues le aportará una sensación de grosor y volumen. Sin embargo, el cabello grueso acepta un corte menos pronunciado”.
Para las texturas rizadas y muy rizadas, Deborah Maguire, experta certificada en tricología, recomienda trabajar con tu cabello en vez de en su contra: “Algunas texturas requieren cortes con unas técnicas precisas que no alteren el patrón del rizo, mientras que a otras les va mejor un corte en seco o un corte que equilibre el peso para que el cabello quede ligero y manejable. La regla de oro es siempre respetar la textura y nunca luchar contra ella”.
Tu cabello necesita una estrategia completa
Una buena rutina para el cabello va más allá de los productos que aplicamos. “Asegúrate de que comes de manera correcta y orgánica siempre que sea posible, y de que bebes mucha agua. Somos lo que comemos”, afirma Cant. “Sentirse a gusto con uno mismo es más complejo que simplemente cuidar la apariencia. Es algo que surge de nuestro interior y se refleja en el exterior. Nuestro cabello y nuestra piel reflejan lo que se crea en nuestro interior”.
Andrew Mulvenna, peluquero y propietario de un salón de belleza, está completamente de acuerdo: “el secreto para lograr un cabello estupendo es parecido al de la piel. Se trata de encontrar un equilibrio de hidratación externa e interna. Si lo consigues, tu cabello hará todo lo que le pidas y tendrá un aspecto magnífico”.
A lo mejor te gustaría tener otro tipo de cabello, pero la clave de la felicidad, cuando hablamos de nuestro cabello, es aceptar lo que tenemos. Byrne nos recuerda que debemos “amar nuestro cabello tal y como es y fomentar su textura natural en lugar de luchar contra ella”.
Encuentra la rutina ideal para tu cabello
Una vez hayas identificado tu tipo de cabello, cuidarlo resulta mucho más sencillo. Los expertos coinciden en que la rutina de cuidados para el cabello empieza en la ducha con el champú y el acondicionador.
Ahora Rituals ofrece cuatro champús y acondicionadores de alto rendimiento, diseñados para adaptarse a las necesidades de distintos tipos de cabello. La gama Restoring repara los daños y fortalece el cabello, Hydrating hidrata el cabello seco y potencia el brillo, Scalp Balancing calma y regula el cuero cabelludo, y Volumising se encarga de darle más volumen. Cada fórmula incluye ingredientes nutritivos, como el aceite de argán, el ácido hialurónico, agua de arroz fermentada y extracto de bambú.
A continuación, te damos una serie de consejos según el tipo de cabello, además de recomendarte el champú y acondicionador Rituals más adecuado para ti.
Para cabello grueso
El cabello grueso es naturalmente denso, lo que significa que suele venirle bien un extra de hidratación y acondicionador para estar suave y manejable. Lo mejor es buscar productos ligeramente más cremosos, con base de aceite, para nutrir y alisar sin perder su movimiento natural. Las mascarillas como la 30 Seconds Ultra Shine Hair Mask pueden ayudar a mantener su suavidad y luminosidad.
No es necesario lavar el cabello grueso todos los días, con aclararlo en la ducha suele bastar para refrescarlo. “Después de enjuagarlo aplica un producto que no necesite aclarado y repite el proceso de secado habitual. Hay gente con el cabello grueso que puede lavárselo solo una vez a la semana, lo que ayuda a que los productos duren más. Si puedes lavarlo menos veces y dejar que se seque al aire con mayor frecuencia, tendrás un cabello más sano y manejable con el tiempo”, afirma Mulvenna.
Si tienes prisa, usa champú en seco para eliminar el exceso de grasa de las raíces y conseguir un aroma estupendo.
Consejos importantes:
- A tu cabello le encantan: Las cremas nutritivas y los aceites para mantenerlo suave y bien nutrido, pero asegúrate de que el cuero cabelludo quede bien limpio y sin restos de productos.
- Cómo lavarlo: Una o dos veces por semana suele ser suficiente, dejando espacio para aclarados ocasionales según las necesidades del cabello.
- Para subir tu rutina de nivel usa: Un champú y acondicionador reparadores, una crema sin aclarado y una mascarilla semanal. Prueba el champú y acondicionador Restoring de Rituals, con agua de arroz fermentada, aceite de argán y extracto de brotes de girasol para ayudar a repararlo frente a los daños, fomentar su elasticidad y fortalecer el cabello grueso.
Para el cabello fino
“El cabello fino necesita productos más ligeros. Evita cualquier producto con aceites, porque aporta peso y grasa al cabello”, aconseja Byrne. “El pelo fino requiere productos que aporten volumen, que sean ligeros y que apoyen y potencien el cabello”.
Mulvenna sugiere el uso de productos con base de sal, como los esprays para la playa, en vez de acondicionadores y cremas sin aclarado. “Aportarán cuerpo y volumen al cabello y acabarán con la sequedad de las puntas y la grasa de la raíz”.
Si secas el cabello con secador, Mulvenna recomienda usar un acondicionador ligero en las puntas y un protector térmico en todo el cabello.
“La regla principal con el cabello fino es no cargarlo de productos: menos es más”, afirma Cant.
Consejos importantes:
- A tu cabello le encantan: Los productos ligeros que le den volumen sin aportarle peso.
- Cómo lavarlo: Cada 2-3 días, con un champú seco entre lavados si resulta necesario.
- Para subir tu rutina de nivel usa: Un champú y acondicionador que aporten volumen, un exfoliante para el cuero cabelludo y un protector térmico. Usa el exfoliante para el cuero cabelludo una vez a la semana para eliminar el exceso de sebo y dejar la raíz del cabello totalmente limpia y con volumen. Prueba el champú y acondicionador Volumising de Rituals, con proteína de guisante, extracto de semillas de chía y extracto de bambú para fortalecer el cabello, mejorar su densidad y darle un aspecto más vivo.
Para el cabello rizado y muy rizado
El cabello rizado y muy rizado adora la hidratación. Este tipo de texturas ofrecen su mejor aspecto, suave, definido y lleno de vida, cuando están bien hidratadas. Gould afirma: “El cabello rizado forma espirales más definidas con un volumen natural y tiende a encogerse, mientras que las texturas muy rizadas crean rizos muy apretados o zigzags que normalmente resultan más frágiles y secos porque a la hidratación le cuesta más recorrer todo el mechón de cabello”. Por eso, el cabello rizado y muy rizado mantiene su forma y volumen de manera natural, pero requiere el extra de hidratación que le aportan las cremas nutritivas, los aceites y las mascarillas, para que retenga su forma y esté fuerte.
Deborah Maguire, experta certificada en tricología, añade que los cabellos ondulados y rizados normalmente no requieren lavarse con tanta frecuencia, pero si los lavados se espacian demasiado puede aparecer una irritación provocada por un exceso de sebo, sudor y restos que se acumulan en el cuero cabelludo. “El equilibrio se alcanza cuando se respeta la textura del cabello y se mantiene el cuero cabelludo limpio, nutrido y en calma”. También señala que, si tu cabello tiende a encresparse con la humedad, puede indicar una alta porosidad. “En esos casos, las rutinas semanales con mascarillas hidratantes y con proteínas son fundamentales para recuperar la elasticidad y resiliencia”.
Consejos importantes:
- A tu cabello le encantan: Los acondicionadores cremosos, los productos sin aclarado, los bálsamos para rizos y los aceites nutritivos.
- Cómo lavarlo: Una vez a la semana o incluso menos, refrescando con agua o un leave-in entre lavados.
- Para subir tu rutina de nivel usa: Champú y acondicionador hidratantes, bálsamo para rizos, aceite para el cabello y una mascarilla semanal. Prueba el champú y acondicionador Hydrating de Rituals, con ácido hialurónico y betaína, que ofrecen un brillo e hidratación profundos y garantizan unos rizos suaves y fáciles de peinar.
Para el cabello liso
El cabello liso tiene un aspecto más brillante de manera natural porque los aceites pueden recorrer fácilmente toda la longitud del cabello, pero esto también significa que puede volverse graso rápidamente. Los acondicionadores ligeros y las mascarillas equilibrantes te ayudarán a mantener su frescor sin aportarle peso.
El experto en cabello Gustav Fouché afirma que “el cabello muy liso y con textura sedosa, como el de las personas chinas o japonesas, puede parecer fuerte al tacto pero lo cierto es que no le sientan muy bien los tratamientos químicos como la decoloración. Lo mejor es usar productos con base de proteínas, que le ayudan a endurecer la cutícula, le aportan volumen y dan más textura al cabello. Sin embargo, el exceso de hidratación solo consigue que este tipo de cabello quede aún más plano”.
Prueba a alternar entre acondicionadores nutritivos y fórmulas más ligeras, según lo notes. Tratamientos como la Keratin Hair Mask pueden prevenir las puntas abiertas, mientras que la 30 Seconds Ultra Shine Hair Mask potencia su suavidad y luminosidad.
Consejos importantes:
- A tu cabello le encantan: Los productos ligeros que potencian el brillo y, ocasionalmente, los tratamientos con proteínas.
- Cómo lavarlo: Cada 2-3 días, con un champú seco entre lavados si resulta necesario.
- Para subir tu rutina de nivel usa: Un champú y acondicionador que aporten equilibrio al cuero cabelludo, una mascarilla de brillo, un sérum ligero y un tratamiento con queratina. Prueba el champú y acondicionador Scalp Balancing de Rituals, con manuka, provitamina B5 y un complejo hidratante de azúcares vegetales para equilibrar los aceites naturales, calmar la irritación y mantener el aspecto fresco y sano del cabello liso.
El verdadero secreto para tener un cabello sano y feliz es muy sencillo: deja de luchar contra él y empieza a trabajar con él. Ahora que tienes más claro lo que necesitas, puedes darle los cuidados más adecuados, dejar de perder tiempo intentando cambiarlo y disfrutar más de él.