Desde una rutina diaria hasta un impacto global, usar recargas es más importante de lo que crees.
Desde una rutina diaria hasta un impacto global, usar recargas es más importante de lo que crees.
La mayoría de nosotros tenemos un estante en el baño donde acumulamos productos a medio terminar. Frascos a los que les quedan un par de dosis aún. Botes del revés, por si acaso podemos aprovecharlos un poco más.
Y además tenemos los productos nuevos, con un envase aún sin abrir. Normalmente esa es la parte que más nos gusta: elegir el producto, sacarlo de la caja, disfrutarlo durante los primeros días. Pero, muchas veces, el final nos cuesta más, llega sin que nos demos cuenta. Y, con mucha frecuencia, en cuanto se quedan vacíos, los reemplazamos.
Pero, ¿y si ese final no fuera realmente un adiós sino una oportunidad para seguir disfrutando de algo que habíamos elegido con mucho cariño? Las recargas cambian el final de un producto por una continuación. Te quedas con el frasco que ya tenías pero sigues disfrutando del producto, ampliando su vida útil en vez de sustituirlo.
Es una idea que no solo resulta práctica, también influye en cómo nos sentimos. Las investigaciones sobre un menor nivel de consumo (es decir, usar menos y reutilizar más) nos indican que ayudan a hacernos sentir mejor. No se trata de dejar usar lo que nos gusta, sino que lo que elijamos nos aporte una sensación de control y seguridad en uno mismo y hable de manera positiva de cómo tratamos al planeta.
Seguir usando lo que ya funciona
Este instinto de reutilizar lo que tenemos no es algo nuevo. Mucho antes de que todo fuera de plástico, la gente hacía sus compras a base de recargas. Actualmente, es la mejor manera de seguir disfrutando de algo que sabemos que funciona. Con el tiempo, esas pequeñas acciones repetidas tienen un efecto a gran escala. Las recargas logran que los envases que ya existen se utilicen durante más tiempo y reducen la necesidad de fabricar otros nuevos. Son una manera más consciente de cuidar de lo que ya tenemos.
En esencia, las recargas nos ayudan a prestar más atención a lo que elegimos, una idea que ha existido desde mucho antes de que la palabra “sostenibilidad” se empezara a usar. De hecho, hay comunidades que llevan generaciones poniendo en práctica este concepto. La comunidad indígena de los arhuaco de la Sierra Nevada de Santa Marta, en Colombia, creen que todo lo que tomamos de la Tierra tiene que reponerse. Para ellos, la Sierra, que consideran el corazón del mundo, es un ser viviente y su día a día se centra en protegerla. Las ceremonias que ellos denominan Pagamentos sirven para demostrar gratitud y recuperar el equilibrio entre las personas, la naturaleza y la tierra. Es una forma de vida basada en la continuidad en vez de en la extracción de recursos: usan lo que ya tienen y se responsabilizan de ello.
En el caso de Rituals, esa sensación de equilibrio es tan importante que va más allá de las recargas. A través de su 10% Profit Pledge*, la marca se compromete a emplear un 10 % de sus beneficios netos en proyectos medioambientales a largo plazo, desde su apoyo a la comunidad arhuaco a través de la iniciativa Sacred Forests hasta acciones de reforestación y protección de los océanos.
Y, aunque el impacto global es importante, recargar también es algo que se vive de cerca, en pequeños momentos cotidianos. Desenroscar el tapón del frasco vacío, verter el producto nuevo y observar cómo vuelve a llenarse es una pequeña rutina que habla de cuidados y que, al repetirla una y otra vez, se convierte en un hábito.
Si te gustaría probar las recargas o volver a usarlas, estos pequeños cambios pueden ayudarte a incorporarlas a tu día a día.
Limpieza desde el principio
Si vas a acercarte a una estación de recargas, asegúrate de que el frasco o contenedor que vas a usar esté limpio por dentro y por fuera, además de estar completamente seco.
No te compliques
No tienes que cambiar todo a la vez. Empieza por cosas que uses a menudo, como un gel de manos o de ducha. Empezar poco a poco te ayuda a crear un buen hábito.
Personalízalo
Si necesitas sustituir el frasco original, prueba con uno de vidrio. El cristal transparente o en tono ámbar tiene una elegancia atemporal que recuerda a los frascos de las farmacias antiguas y queda genial en cualquier baño o cocina. Ponle una etiqueta con la fecha en la que empezaste a usar las recargas, como un práctico recordatorio de cuándo te pasaste a esta opción más sostenible.
Participa
El Día Internacional de las Recargas es el 16 de junio. Para celebrarlo, puedes recargar un producto que ya uses o participar en el reto de los cinco días de la campaña, con el hashtag #5DayChallenge.
* A partir de 2025 en adelante, nos comprometemos a destinar el 10 % de los beneficios netos del año anterior (p. ej., en 2025 nos comprometemos a donar el 10 % de los ingresos netos de 2024).