Sumergirse en el bosque es una práctica japonesa que puede resultar tan relajante como darse un baño. Te mostramos cómo el shinrin-yoku puede aumentar tu bienestar.
Los bosques siempre han sido oasis de calma, lugares donde recuperarse y transformarse. Actualmente, la ciencia por fin está confirmando lo que culturas de todo el mundo han sabido siempre. Pasar tiempo rodeados de árboles es bueno para la salud, relaja la mente y nos aporta una sensación de bienestar y equilibrio. Para celebrar el Día Internacional de los Bosques, nos gustaría explorar un poco más lo que sucede cuando salimos al aire libre y por qué los bosques, en concreto, tienen un efecto tan potente sobre el cuerpo, la mente y el alma.
Tal y como vivimos, hay días en las que a muchos solo nos da el aire cuando vamos de un edificio a otro. Como pasamos la mayor parte del tiempo en interiores y conectados, ha surgido en Internet una nueva expresión: “touch grass”, literalmente, “tocar la hierba”. Es fácil encontrársela en los comentarios o escucharla en muchos vídeos, y la mayor parte del tiempo se usa para animar a los demás a salir al aire libre, a apartarse de las pantallas y volver a conectar con el mundo real. Más allá de su sentido cómico, la frase se fundamenta sobre una verdad muy sencilla: el tiempo que pasamos en la naturaleza nos ayuda a relajarnos, a poner los pies en la tierra y nutrir nuestra alma.
Incluso si vives lejos del bosque, los beneficios de pasar tiempo en la naturaleza están más cerca de lo que piensas.
Por qué nos sienta tan bien adentrarnos en un bosque
Los bosques regulan el clima, protegen la biodiversidad y ayudan a millones de personas del mundo a ganarse la vida. Pero también nos ofrecen ese refugio de paz que tanto necesitamos.
Son un consuelo y un lugar donde desahogarse.
Nuestro sistema nervioso detecta de manera natural que los bosques son un lugar seguro. Sus sonidos nos alivian. No nos agobian visualmente. El aire parece distinto cuando estamos en ellos. Empezamos a respirar de manera más lenta, sin esfuerzo. Los músculos se relajan. Las ideas pierden intensidad y dejan de hacernos daño.
Los japoneses han convertido esta forma de relajarse en la naturaleza en toda una práctica de bienestar.
Qué son los “baños de bosque”
Shinrin-yoku, que se traduce literalmente como “baño en el bosque”, es una terapia oficialmente reconocida en Japón. Dar un paseo mindful por el bosque se ha convertido en una maravillosa manera de gestionar el estrés diario en la ciudad y ya forma parte de las recomendaciones de salud de muchos países.
Los baños de bosque nos animan a reducir el ritmo y poner a trabajar nuestros sentidos, para percibir la luz que se cuela entre las hojas, los olores que desprenden el suelo y la corteza de los árboles, el sonido que hace el viento al moverse entre las ramas. No intentes hacer nada de manera activa. Se trata simplemente de prestar atención al bosque que te rodea. Es una diferencia fundamental: los beneficios que nos aporta el bosque no son fruto del esfuerzo sino de la atención.
Los beneficios para la salud de pasar tiempo en el bosque
La ciencia lleva décadas estudiando el efecto que tienen los bosques sobre la salud humana y lo que ha descubierto concuerda con lo que muchos ya sabían intuitivamente.
Beneficios físicos
Los árboles liberan unos compuestos naturales llamados fitoncidas que les ayudan a protegerse de los insectos y las enfermedades. Los estudios defienden que, cuando los respiramos, nos ayudan a reforzar nuestro sistema inmune porque aumentan la actividad de las células NK o asesinas, que tienen un papel clave a la hora de defender el cuerpo frente a las amenazas.
Lo sorprendente es que ese impulso que recibe nuestro sistema inmune nos acompaña cuando salimos del bosque y, de hecho, puede durar varios días. La capacidad de protegernos de nuestro cuerpo mejora sin tener que hacer nada.
El tiempo que pasamos en el bosque también está muy relacionado con un menor nivel de inflamación, una presión arterial más baja y un sueño de mejor calidad. Esto es lo que la gente suele notar primero: se queda dormida con más facilidad y su sueño es más profundo. Cuando se despiertan, se sienten renovados en vez de cansados.
Beneficios mentales
A los bosques se les da muy bien regular el estrés. Distintas investigaciones nos demuestran que pasar tiempo entre árboles puede reducir los niveles de cortisol, la hormona vinculada al estrés.
Al contrario que los espacios interiores, que están llenos de distracciones, la naturaleza captura nuestra atención de manera amable y tranquila. La mente es capaz de divagar sin llegar a sentirse nunca abrumada. Por eso es frecuente ver las cosas con más claridad después de pasar un tiempo al aire libre, aunque no hayamos hecho nada en particular. La ansiedad se vuelve más manejable. La mente está menos cansada. Somos capaces de concentrarnos mejor.
Beneficios emocionales y espirituales
Más allá de los datos tangibles, los bosques nos ofrecen algo que nos resulta más difícil de cuantificar pero que sentimos de manera inequívoca. Nos ayudan a poner los pies en la tierra. Nos ofrecen perspectiva. Conexión.
Los árboles nos recuerdan que la vida son ciclos. Que el crecimiento y el descanso deben ir de la mano. Que la quietud no equivale a vacío. Para algunas personas es una experiencia espiritual, mientras que otras lo ven como una fuente de equilibrio.
Cómo practicar los baños de bosque en cualquier lugar
No necesitas irte a un bosque remoto ni escaparte todo un fin de semana para disfrutar de los beneficios de sumergirse en el bosque.
Vivimos más cerca de la naturaleza de lo que creemos. Tenemos parques, jardines, calles con árboles, terrazas e incluso plantas caseras que nos ofrecen momentos de conexión. Lo que importa no es dónde estés sino cómo decides conectar. La constancia pesa más que la duración, en este caso. Dar un paseo cada día por un espacio verde. Tomarse el café de la mañana junto a una ventana abierta. Dar una vuelta por el parque cada semana con el teléfono en silencio.
La importancia de los sentidos
Prueba esta técnica estés donde estés.
Escuchar
Haz una pausa y escucha. El viento, los pájaros, las hojas o el ruido de fondo de la ciudad que se filtra entre los árboles.
Oler
Presta atención al olor de la tierra, la hierba, las hojas o la lluvia recién caída.
Tocar
Toca los árboles, las hojas o el suelo. Nota su textura y su temperatura.
Ver
Posa tu mirada en las formas y movimientos naturales en vez de en las pantallas y las líneas rectas.
Respirar
Reduce ligeramente el ritmo de tu respiración. Inhala por la nariz y exhala por la boca. No lo fuerces.
Con solo pasar unos minutos presente de manera mindful, lograrás cambiar la manera en que te sientes. Lo estás haciendo bien. Todo cuenta, incluso los momentos breves como este.
Podemos proteger los bosques tanto como ellos nos protegen a nosotros
Nuestra relación con los bosques es bidireccional. Igual que nos ayudan a sentirnos mejor, también ellos dependen de nuestros cuidados.
Las comunidades indígenas de todo el mundo llevan generaciones protegiendo sus bosques, guiándose por el respeto, la reciprocidad y las estrategias a largo plazo. Los bosques no son lugares de los que extraer recursos sino ecosistemas con los que convivir.
Cuando se protegen los bosques, los ecosistemas prosperan. Y, cuando prosperan los ecosistemas, las personas también lo hacen.
La gestión liderada por las comunidades indígenas continúa teniendo un papel fundamental en la conservación de los bosques hoy en día. A través de nuestras colaboraciones con iniciativas como Sacred Forests, ayudamos a proteger la biodiversidad y la tradición cultural de los bosques.
Sacred Forests defiende que lo que ocurre en los bosques del planeta nos afecta a todos, incluso a los que vivimos lejos de ellos. La sabiduría indígena nos enseña que la Tierra es un sistema viviente donde las acciones que tienen lugar en un rincón del planeta están conectadas con las tierras, el clima y la vida de la otra punta.
Desde esta perspectiva, vivimos conectados con los bosques. Influyen en el aire que respiramos, nuestro equilibrio y nuestro bienestar. Volver a conectar con la naturaleza, aunque sea en pequeñas dosis, nos ayuda a encontrar ese equilibrio no solo para el planeta, también para nosotros como personas.
Muchos bosques sagrados no solo están protegidos por políticas concretas, también por los valores culturales que los acompañan desde hace generaciones. Puedes descubrir más cosas sobre esta conexión a través de la historia del bosque sagrado de la comunidad arhuaco, donde la protección de los bosques va de la mano con el respeto por la tierra, la cultura y las futuras generaciones.
Una oportunidad para volver a conectar
El Día Internacional de los Bosques nos anima a reflexionar sobre nuestra profunda conexión con la naturaleza. Es una invitación para reducir el ritmo, salir al aire libre, abrir la ventana y respirar entre los árboles. Cuidarse y cuidar del planeta son dos conceptos que van de la mano. Una vez comprendes los beneficios, la expresión “tocar la hierba” puede ser uno de los mejores consejos que podemos encontrar en nuestra sociedad actual.