Los diferentes tipos de energía y cómo aprovecharlos para tener un buen día

Todos y cada uno de nosotros no somos más que bolas de energía. Cada átomo, molécula, célula y tejido de nuestro cuerpo forma parte del campo de energía humana y la atmósfera es un mar de cargas eléctricas y electromagnéticas que interactúan a nuestro alrededor. Todos los sistemas de creencias tratan de comprender cómo interactúa la energía con nosotros y con el medioambiente y, al entender cómo funciona, creen que podemos influir sobre cómo nos sentimos, tanto emocional como físicamente.

 

 

 

“La energía es la fuente de la vida. En la medicina tradicional china lo llamamos qi (chi) y oímos hablar sobre el concepto de yin y yang. En la India, prana es la energía en toda la materia o el aliento vital. En la tradición inca, la energía se llama kawsay pacha y en la tradición kahuna de Hawái, la energía se llama mana”, dice Philipa Harvey, directora de la unidad TCM de SHA Wellness. También existe el concepto de energía del alma y energía mental, que juegan un papel importante en las emociones y el bienestar. Al combinar prácticas y técnicas como la respiración, el yoga, una dieta sana y la acupuntura, puedes mantener unos niveles de energía óptimos para sentirte equilibrado y en control. Emilia Herting, cofundadora del retiro de salud y bienestar Escapada, nos habla de los diferentes tipos de energía y la relevancia que tienen en nuestro día a día.

 

YIN Y YANG

Los dos lados del símbolo yin y yang representan dos energías opuestas que se unen para equilibrarse entre sí. Claro y oscuro, blanco y negro, masculino y femenino, noche y día, lento y rápido: la mezcla de los dos hace posible la vida y nos permite darnos cuenta de lo que necesitamos para sentirnos en equilibrio. Cuando los dos fluyen sin problemas, nuestro estado físico y emocional está sincronizado, pero el estrés derivado por ejemplo del exceso de trabajo, la desnutrición, la mala alimentación y la dependencia del paracetamol para ocultar las dolencias hace que ese equilibrio se resienta y tenga un impacto negativo en nosotros. “En términos de la medicina occidental, el yin y yang puede entenderse como el equilibrio del sistema nervioso automático: el simpático (yang) y el parasimpático (yin). Actúan sobre el cuerpo de manera opuesta, influyendo en muchas funciones de órganos como la frecuencia cardíaca, la digestión, la frecuencia respiratoria y la excitación sexual. “El yin activa nuestro modo de ‘descanso y digestión’ mientras que yang activa nuestro modo de ‘lucha o huida’”, explica Emilia.

 

Para asegurarnos de que el yin y yang permanecen en equilibrio, tenemos que identificar los desequilibrios y contrarrestarlos. “Deben ser fáciles de integrar, por lo que algo como 'Trabajo demasiado y me estreso constantemente' debe cambiarse por 'Necesito aumentar el tiempo de relax'. O ‘Me saboteo con pensamientos negativos" podría cambiarse por ‘Necesito empezar a cambiar mi energía mental para crear pensamientos y emociones positivas’. El yoga es otro ejemplo, ya que reúne posturas pasivas de sujeción y estiramiento (yin) que relajan y calman el sistema nervioso con posturas más dinámicas y activas (yang) que se centran en los músculos, el flujo sanguíneo, la fuerza y la flexibilidad”, afirma.

 

La respiración es otra táctica que se puede incorporar, según Maude Hirst, profesora de meditación y yoga y fundadora de EnergyRise. “Para equilibrar estas energías a diario, es importante prestar atención a lo que estás sintiendo. Si te sientes cansado y lento, el ejercicio de kapalbhati (aliento de fuego) es bueno para activar la energía yang. Inspira profundamente una vez y luego haz 50 exhalaciones breves y bruscas por la nariz y contrae el vientre hacia adentro en cada exhalación”, explica.

 

“Si te notas agitado o tienes demasiada energía, necesitas ralentizar la respiración y encontrar algo de calma. La respiración coherente es una respiración suave (6 segundos inhalando por la nariz, 6 segundos exhalando por la nariz) que activa la energía yin”.

 

QI/CHI/PRANA/MANA

Todos ellos se consideran la energía de fuerza vital o energía vital, el nombre simplemente depende del sistema de creencias que prefieras. “Prana es el nombre que se da a qi en ayurveda, pero es lo mismo”, dice Emilia. “El qi está presente en cada célula, en nuestra mente, nuestro cuerpo y nuestra alma, y está destinado a fluir libremente a través de su canal meridiano repartiendo energía por todas las partes del cuerpo, para que funcionen de manera sana. Cualquier bloqueo o interrupción puede provocar síntomas como dolor, cansancio, la sensación de estar estancado, un sistema inmunológico debilitado y mala salud en general”.

 

Como nadie quiere sentirse constantemente cansado y apagado, hay pasos que puedes seguir para poner el qi en movimiento de nuevo. La acupuntura corrige los desequilibrios, mientras que la medicina china de hierbas utiliza las plantas para aliviar las deficiencias. Comer alimentos de temporada que son frescos y orgánicos fortalece la fuerza vital y comer alimentos calientes aumenta la absorción de nutrientes y la energía.

 

El yoga es un método ideal para eliminar bloqueos y para que la energía fluya hacia el sistema nervioso central y la columna vertebral y mejorar el prana o chi. “Al final de una sesión de yoga, toda la energía acumulada se dirige a la columna vertebral, lo que se traduce en una sensación de felicidad, con el cuerpo en total equilibrio”, dice Emilia.

 

ENERGÍA DEL ALMA

También conocida como energía espiritual, este es el tipo de energía más sutil y tiene una estrecha relación con tus emociones. “Se puede traducir de muchas formas diferentes, como la mente, el espíritu, la conciencia, la vitalidad, la expresión, el alma y la energía. Puede verse como una chispa en la mirada o una nota de emoción al hablar de algo que inspira o trae felicidad, todo lo que depende del corazón”, continúa. El corazón es donde aparece la energía del alma, por lo que, si notas tu energía emocional agotada, aquí es donde lo podrás ver reflejado.

 

Por eso es importante abrazar el amor por uno mismo, la autocompasión y saber apreciar lo que vales. “Para potenciar la energía espiritual, te recomiendo que hagas de la gratitud una costumbre, ya que transformará tu visión de la vida y te ayudará a apreciar las pequeñas cosas. El amor es uno de los estados de mayor vibración del ser y tiene el poder de sacarte incluso de los lugares más oscuros: alinea el corazón con el amor para disparar el nivel de energía Finalmente, opta por música, TV, libros y películas de alta vibración. Al consumir un entretenimiento de alta vibración, te sentirás más animado”.

 

ENERGÍA MENTAL

El poder de la mente es uno de los factores más importantes cuando hablamos de niveles de energía. Si tienes mucha energía mental, la verás como felicidad, confianza, concentración y mayor fuerza de voluntad, productividad y motivación, pero, si tienes una mentalidad negativa o te falta energía mental, tendrás un estado de ánimo bajo e incluso puede que ansiedad.

 

“La energía fluye hacia aquello en lo que te concentras”, dice Emilia. “Cuando piensas en positivo, te notas seguro, con confianza y también serás más eficaz, aumentando la probabilidad de éxito en cualquier cosa que hagas. Entrenar el cerebro para pensar en positivo requiere práctica, pero se puede hacer a diario. Simplemente siéntate, respira profundamente y piensa o visualiza tres cosas por las que estás agradecido. Quédate ahí todo el tiempo que quieras y luego traslada ese sentimiento positivo al día a día. Si estás realmente presente, el cerebro no verá la diferencia entre lo que estás imaginando y lo que realmente estás experimentando en el mundo en 3D. Cuanto más a menudo lo hagas, más fuerte se volverá la mente a la hora de tener pensamientos positivos, aumentando así tu energía mental”.

 

Becci Vallis

Becci Vallis

Becci Vallis es periodista de salud y belleza desde hace 17 años y ha escrito para publicaciones como Grazia, Stylist, Cosmopolitan y Red. Apasionada de la sostenibilidad y de cómo la industria puede poner freno a la contaminación, cuando no está paseando a su perro o escribiendo artículos, puedes encontrarla boxeando, haciendo yoga o cocinando un festín vegetariano. El postre es una rutina diaria que nunca piensa abandonar.