Mucho más que una moda: más allá del autocuidado

Seguro que esto te suena: son las 7:30 de un día entre semana. Antes incluso de que la cafetera empiece a hervir, tu mente ya está en modo supervivencia. Pensando en los mensajes que tienes que responder. Oyendo las notificaciones del móvil. Preparando el desayuno. Y escuchando el tictac del reloj. Cuando piensas en todo lo que tienes que hacer, se te disparan las pulsaciones. Todo eso antes de haber tomado el primer sorbo de café o de entrar en la ducha. 

 

En esos momentos, la reacción instintiva es darse más prisa: recoger la encimera, responder los mensajes, intentar seguirle el ritmo al día antes de que empiece y se te escape. Para muchos de nosotros, la productividad siempre es lo primero y atender nuestras necesidades es solo algo secundario. ¿Pero qué pasaría si hicieras algo ligeramente distinto? 

 

¿Si, en ese momento, en la cocina, en vez de echar a correr, te detuvieras un instante? Podrías apoyarte en la encimera durante unos segundos, mirar por la ventana o saborear el café que tienes en la mano. Sin ningún otro propósito. Sin mirar el móvil. Sin repasar todo lo que tienes que hacer. Simplemente prestando atención a tu cuerpo y a tu respiración. Prestando atención a cómo te sientes de verdad antes de ponerte en marcha. 

Por qué es importante ir un paso más allá del autocuidado  

Esa pequeña pausa es una evolución de lo que llamamos autocuidarse. Solemos verlo cuando estamos de vacaciones: momentos de calma al final del día cuando no tenemos que estar en ningún sitio ni nada requiere nuestra atención de manera urgente. Se trata de vivir esas pausas también en la vida cotidiana, aunque solo sea un minuto en medio de una mañana ajetreada.  

 

La investigación de la psicóloga Patricia Albulescu sobre las micropausas demuestra que ayudan al cerebro a recuperarse y a concentrarse a lo largo del día. Es decir, detenerse durante un momento y reflexionar sobre cómo nos sentimos no es un capricho, es una manera de repararnos. 

La atención y el cuidado necesitan estar presentes en los momentos cotidianos entre todo lo que nos rodea

Hablamos mucho del autocuidado, de los baños de burbujas, las clases de yoga y la desconexión de los domingos. Y a pesar de que son absolutamente necesarias, también tenemos que hacer las cosas de manera un poco diferente. En vez de buscarle un hueco en la agenda o acordarnos de prestarnos atención de vez en cuando, se trata de tener una relación continua con nosotros mismos a lo largo de todo el día. No requiere una nueva rutina ni un cambio de estilo de vida. Muchas veces son los momentos pequeños y cotidianos que surgen entre todo lo demás.  

 

Este nuevo tipo de autocuidado es distinto para cada persona. Para algunos basta con irse antes a la cama. Para otros, consiste en reconocer cuándo las cosas empiezan a superarles: el trabajo acumulado, los retos de la crianza, una mente que no se detiene o esos días en los que todo parece ir cuesta arriba. 

 

Independientemente de lo que esté causando ese desequilibrio, es importante parar. Es importante prestar atención y dejar que te guíe hacia los siguientes pasos. 

 

Tu cuerpo es el primero en saber lo que necesitas 

“Muchas veces lo notas por el ritmo al que tomas decisiones” afirma Amy Maxwell, experta en autosanación que vive en Ámsterdam.“Si basas tus decisiones en la urgencia, la reactividad o el pánico, normalmente es porque el sistema nervioso se activa antes que la propia intuición. Cuando no estás en sintonía, incluso las decisiones más arriesgadas parecen naturales”. 

 

La falta de sintonía física puede quedar patente de maneras menos obvias también: respiraciones poco profundas, cansancio constante o decir que sí cuando tu cuerpo te está pidiendo que digas que no. “El cuerpo es siempre el primero en saber lo que necesitas”, afirma Amy. “La cuestión es si estamos prestando atención”. Su truco para conseguirlo es sencillo. “Cuando noto que me acelero, hago una pausa entre respiraciones. Tomo una larga bocanada de aire y la expulso poco a poco. Así vuelvo a concentrarme en el momento presente”. 

El cuerpo es siempre el primero en saber lo que necesitas. La cuestión es si estamos prestando atención

Amy Maxwell

Empieza poco a poco: reinicia en 60 segundos  

Cuando no tienes tiempo para una rutina completa, Maxwell recomienda algo incluso más breve. “Intento hacerme un regalo cada mañana antes de prestar atención a los demás”, afirma. “A veces simplemente me coloco las manos sobre el corazón y doy gracias al cuerpo por estar viva. A veces me muevo o hago un poco de journaling. Pero siempre hago algo amable conmigo misma antes de lo demás”.  

 

Muchas veces prestamos atención al autocuidado cuando las cosas ya se han complicado. La clave es seguir conectados con nosotros mismos en todo momento, para no perdernos. Puedes empezar donde quieras. Baja los hombros si notas que los tienes pegados a las orejas. Respira lentamente antes de abrir el portátil. Di “ahora no” a una tarea que no sea urgente. 

 

Puedes verlo como si tu cuerpo le mandara un breve mensaje a tu mente. Puede que lo escuches mañana por la mañana a las 7:30, de pie mientras esperas a que se haga el café. 

 

Pruébalo hoy mismo 

  • 30 segundos: baja los hombros, deja de apretar la mandíbula. 
  • Una respiración: cuenta hasta 4 mientras tomas aire, suéltalo en 6. Repítelo dos veces. 
  • Un pequeño límite: di “ahora no” a esa tarea que no es urgente. 
  • Antes de dar a los demás, coloca la mano sobre el corazón y da las gracias a tu cuerpo. 
Cleo Davis

Cleo Davis

Cleo Davis is a fashion and lifestyle copywriter, and a contributor to magazines. She writes about (and enjoys) the good things in life, as well as the quieter moments that invite a little more reflection. Born in the UK and now living in Amsterdam, she can be found in a hot yoga studio or discovering new cafés, usually in search of a very good pastry.