8 hábitos japoneses para lograr una vida sana y feliz

En Japón, una vida sana y feliz no es un objetivo, sino un hábito. Los japoneses llevan siglos transformando actividades cotidianas en importantes momentos de reflexión y cuidado. Da igual que hablemos de cocinar, ducharse, caminar, beber té o crear arreglos florales. Cualquier actividad cotidiana puede convertirse en una ocasión para meditar y fomentar la salud y la felicidad. ¿El secreto? Prestar atención a todo lo que hacemos. Te explicamos cómo.

 

Prestar atención al momento presente puede parecer sencillo, pero nuestro ritmo de vida es cada vez más frenético. Pasamos de una tarea a otra con el piloto automático puesto, tan preocupados por nuestros teléfonos y tareas pendientes que nos olvidamos de prestar atención a las pequeñas alegrías que nos ofrece la vida. Cada vez estamos más desconectados de nosotros mismos y del mundo natural que nos rodea, algo que resulta perjudicial para nuestra salud y felicidad.

 

En Japón, saben desde hace siglos que el mindfulness es el antídoto para vivir con el piloto automático y el secreto para lograr una vida feliz y sana. En Occidente, solemos pensar en el mindfulness como algo que los japoneses denominan “zazen”: meditar sentado en un cojín con las piernas cruzadas. Pero para los japoneses, mindfulness puede ser cualquier cosa, desde comer hasta darse un baño. La cultura japonesa considera desde hace siglos las actividades cotidianas como importantes momentos de reflexión y cuidado.

 

Te ofrecemos una lista de 8 preciosos ritos japoneses que te inspirarán a sumergirte en el momento presente, para lograr una vida más sana y feliz.

 

1. Ikebana

Ikebana es la tradición japonesa de crear arreglos florales. Ikebana es una forma de arte cuyo origen se remonta a las tradiciones budistas de ofrendas florales. Se basa en la idea de que el proceso de trabajar con la naturaleza para crear algo bonito puede tener una parte meditativa y curativa. En vez de simplemente poner unas cuantas flores en un jarrón, el ikebana busca disponer de manera mindful las flores, los tallos, las hojas y el musgo de manera que el resultado sea una composición que destaque por su belleza. Normalmente los arreglos se crean en silencio, para que puedas centrar toda tu atención en la armonía de la naturaleza.

 

 

2. Shinrin-yoku

Para encontrar paz y recuperarse, los japoneses tienen algo denominado shinrin-yoku, o “sumergirse en el bosque”. Sumergirse en el bosque consiste en adentrarse en un bosque durante horas y empaparse de las vistas, los olores y los sonidos. El mero hecho de estar en el bosque y absorber su atmósfera a través de los sentidos tiene efectos curativos para el cuerpo y la mente. Los efectos de esta rutina que la ciencia ha demostrado incluyen una reducción de los niveles de estrés, mejora del sueño, una mayor concentración y creatividad, recuperación más rápida de enfermedades, un sistema inmune reforzado y una mayor sensación general de felicidad.

 

3. Chadō

La ceremonia del té japonesa, conocida como chadō, es una práctica llena de belleza con raíces en el budismo zen. Las ceremonias del té siguen siendo una parte importante de la cultura japonesa hoy en día que va mucho más allá de poner a hervir un poco de agua. Es una ceremonia marcada por una cuidada coreografía para preparar y compartir una taza de té verde en polvo, denominado matcha, servido con dulces japoneses tradicionales que contrarrestan el sabor amargo del té. Totalmente sumergidos en la ceremonia, el maestro del té y sus invitados se retiran temporalmente del mundo para compartir un momento de belleza y serenidad.

 

4. Kintsugi

Kintsugi, que significa “carpintería de oro”, es el arte japonés de reparar cerámica con vetas de oro. Boles, tazas y platos rotos se arreglan y se transforman en obras de arte bellamente reparadas con una mezcla de oro en polvo y barniz. Kintsugi se basa en la creencia de que las roturas y las imperfecciones forman parte de la vida, y de que lo que se ha roto se puede reparar y crear algo precioso y único si se arregla con amor, cuidado y atención. Se cree que arreglar objetos rotos, y celebrar su naturaleza única, también puede ayudar a sanar las heridas que se encuentran en uno mismo.

 

5. Shodo

Shodo, o “la manera de escribir”, es la caligrafía clásica japonesa. Es un arte antiguo pero que se sigue practicando ampliamente. Se considera una manera importante de lograr un estado mental meditativo en Japón. La preparación cuidadosa de la tinta y el suave roce del pincel requiere una concentración y tranquilidad totales, que sumergen por completo en el momento a los que practican el shodo.

 

 

6. Shojin ryori

Shojin ryori, que se puede traducir como “cocina de devoción”, es una tradición culinaria vegetariana practicada por los monjes budistas desde tiempos inmemoriales. La cocina shojin se basa en la simplicidad y la armonía. Un cocinero shojin usa ingredientes frescos y de temporada y se asegura de que no se desperdicia nada. Hasta el último trozo de un ingrediente se incorpora en el plato de alguna manera. Para los monjes en los templos, el acto de preparar y comer shojin ryori supone un ejercicio de apreciación y mindfulness. Y para los que no somos monjes, las sencillas recetas y procedimientos bien definidos del shojin ryori hacen que incorporar esta preciosa tradición culinaria a nuestras cocinas sea muy fácil.

 

7. Omakase

¿No te apetece cocinar? No pasa nada: también existe una maravillosa tradición japonesa para comer fuera de casa. Omakase significa “lo dejo en tus manos” y es una tradición que deja la elección de platos en manos del chef. Los comensales se limitan a comer todo lo que se les sirve. Practicado frecuentemente en los bares de sushi, omakase se basa en la confianza, el respeto y la apreciación.

 

8. Ofuro

Es posible que darse un baño al final de un largo día sea el hábito cotidiano más extendido en Japón. Los japoneses se bañan a diario, ya sea en su casa, en una sala de baños pública o en unas termas comunitarias. No es tan sencillo como meterse en el agua. No es tan sencillo como meterse en el agua. El rito japonés de ofuro está cuidadosamente pensado para limpiarse, curarse y relajarse. Sumergirse en el agua templada y experimentar las sensaciones del baño (el agua, el vapor, el calor, los aromas) aportan un profundo estado de bienestar para el cuerpo y la mente.