Un detox digital que de verdad funciona

Cada 6 minutos y medio interrumpimos nuestra vida para conectarnos a Internet. Ahora que la mayoría trabajamos desde casa, cada vez es más difícil limitar el tiempo que pasamos frente a una pantalla. Pese a las muchas ventajas que tiene la tecnología, debemos tener cuidado porque también pasa factura a nivel físico y psicológico, como ha quedado demostrado. La “nueva realidad” sigue afectando a nuestra salud mental, por lo que es fundamental aprender a ser más amables con nosotros mismos y mostrarnos algo de amor. ¿Quieres sentirte más presente en el momento? ¿Quieres conectar de verdad con amigos y familia? ¿Quieres recargar las pilas y fomentar tu creatividad? Te ofrecemos seis maneras para reconectar con la vida real.

 

Las ventajas de desconectar, literal y figurativamente, están respaldadas por la ciencia.  La exposición a la luz azul durante el día nos ayuda a mantener unos ritmos circadianos sanos, es decir, el ciclo natural de vigilia y sueño de nuestro cuerpo. Pero, si recibimos demasiada luz azul de los dispositivos, los niveles de melatonina se ven afectados, alterando la calidad del sueño, provocando que nos pasemos las noches despiertos y los días, bostezando. No solo se sobrecarga el cerebro, también el cuerpo se resiente. ¿Te duele el cuello de mirar a la pantalla? ¿Te molestan los ojos? ¿Oyes peor? Son señales que nos manda el cuerpo para que rebajemos el ritmo. Este es el mejor momento para cuidarnos y querernos un poco más.

 

Estar presente y centrarte en el mundo real que te rodea, en tu familia y tus amigos mejorará de manera significativa tu calidad de vida. Un detox digital puede significar dejar de lado el mundo moderno durante un período de tiempo, y, aunque es bueno hacerlo de vez en cuando, resulta más realista incluir determinadas estrategias de detox en tu rutina diaria. Desde establecer vínculos con significado hasta mejorar la calidad del sueño, pasando por una alimentación más sana y aprender a dejar el estrés laboral para el mundo virtual, existen muchos motivos para limitar el tiempo que pasamos ante esa pantalla.

 

1. Establece objetivos realistas

Igual que pasa con cualquier cambio de hábitos, el éxito a largo plazo llega antes si vamos poquito a poco. Piensa en tu iPad como en una magdalena. Si te prohíbes comerlas por completo, lo único que consigues es aumentar las ganas de darte un atracón en el futuro. Empieza por limitar el tiempo que pasas online al día, sin contar las horas de trabajo, e intenta reducirlo a lo largo de las semanas y los meses.

 

 

2. Si haces algo, no publiques nada sobre ello

Antes de la aparición de las redes sociales, disfrutábamos de las cosas sin pensar que nuestra familia y amigos tenían que saberlo. Piénsalo: ¿las redes de verdad necesitan saber que te vas a comer una tostada de aguacate? Deja el móvil a un lado y saborea cada bocado del brunch o sumérgete en la naturaleza sin preocuparte de nada más.

 

3. Apaga las notificaciones

¿Quién ha dicho que tengamos que estar disponibles durante todo el día? ¿Lo has firmado por escrito? ¿Eres médico? A no ser que estés salvando el mundo o salvando vidas, no te olvides de que la gente no necesita que le respondas a los cinco segundos. Pueden esperar un poco. Si es urgente, siempre pueden llamarte. Apaga las notificaciones por completo y planifica 3-4 momentos durante el día para revisar el correo electrónico/Slack/Microsoft Teams y las redes sociales. ¡Con eso es suficiente! Si te parece demasiado o si tu vida laboral se resentiría, apaga las notificaciones emergentes. Así seguirás viendo los números de avisos de las aplicaciones, pero no recibirás una notificación y podrás decidir si requiere una reacción de inmediato.

 

4. Dormitorios analógicos

Según un artículo de la Harvard Medical School, la luz que emiten las pantallas interfiere con los ritmos circadianos y la producción de melatonina antes de irnos a la cama, por lo que dormimos peor. En vez de usar tu teléfono como despertador, déjalo en otra habitación, para no tener la tentación de mirar Instagram cada dos por tres.

 

5. Que sea un asunto de familia

Es más fácil crear buenos hábitos si la gente que te rodea hace lo mismo. La próxima vez que os sentéis a cenar, poned todos los móviles en el centro de la mesa. La primera persona que coja el suyo antes de que acabéis de comer se tendrá que encargar de fregar.

 

6. Saca los elogios al mundo real

Hablando de Facebook, ¿te acuerdas de cuando tenías que hablar en persona con alguien para felicitarlo en vez de hacer clic en un icono? En vez de darle a “Like”, ¿por qué no dar un paseo con alguien a quien aprecies? Dedica tiempo a hablar con ellos en persona y demuéstrales lo mucho que significan para ti. Las interacciones personales os ayudarán a los dos.

 

Llevar una vida más amable, cuidarte y tratarte con la misma compasión con que te trataría un amigo o tu familia puede ser muy poderoso. No se trata de abandonar la tecnología de golpe, pero limitar la vida online será sin duda bueno, no solo para ti sino también para los que te rodean. La próxima vez que estés con amigos, habla con ellos en vez de con tus seguidores de Instagram, porque publicar todos esos chismorreos puede esperar a cuando llegues a casa.

Laura Wabeke

Laura Wabeke

La traductora, editora y redactora Laura Wabeke siente fascinación por las palabras y las formas innovadoras en las que se pueden usar para expresarse. Después de nueve años como freelance en el sector de viajes, las agencias de medios, la publicidad y la edición de libros, esta redactora interna ahora domina el yoga, la meditación, el mindfulness y sigue la filosofía de la marca de encontrar la belleza y la felicidad en los pequeños detalles.