Niksen: El maravilloso arte de no hacer nada

Las noches se hacen más largas, caen las temperaturas y empezamos a reducir el ritmo de manera instintiva. Nuestras agendas sociales ya no están tan llenas como en verano. Es el momento ideal para sacar todo el provecho al tiempo en casa y practicar el “niksen”.

 

Se trata de un concepto holandés que promueve no hacer nada. «Esta practica reduce el estrés porque defiende la idea de olvidarse de deberes y necesidades y de permitir que la mente vaya adónde quiera», explica Catri Barrett, de The Curiosity Coach.

 

«Vivimos en un mundo donde estar siempre ocupados es algo de lo que estar orgullosos, donde se mide el grado de éxito según la cantidad de cosas que debamos hacer. El resultado es un pico máximo de enfermedades vinculadas con el estrés», indica Barrett.

 

El agotamiento es un serio problema en la actualidad y cada vez más gente se siente cansada y emocionalmente exhausta. «Estos síntomas aparecen a raíz de una estimulación externa excesiva, por estar siempre conectados, un efecto secundario de nuestro exceso de información», afirma Barrett. Del mismo modo que cargamos nuestros móviles, necesitamos tomarnos el tiempo necesario para recargarnos de energía. Y el niksen es una manera maravillosa de conseguirlo.

 

Al contrario que el concepto de mindfulness, niksen no se centra en estar presente. Se trata de dejar que la mente vaya donde quiera. «Ocurren cosas maravillosas cuando dejamos que la mente divague. Es como darle al botón de actualización de la mente y lograr más espacio. Es en ese espacio donde nace la creatividad, donde se resuelven los problemas y se pueden tener nuevas ideas», explica Barrett.

 

«Para evitar que nuestros cuerpos y nuestras mentes colapsen y aparezca el agotamiento, deberíamos no hacer nada con cierta frecuencia a lo largo del día, para aliviar el estrés de la saturación continua de información», añade.

 

¿No te convence? Jenny Holden, experta en comunicación, comparte su experiencia personal con la práctica del niksen:

 

Antes era una idiota demasiado ocupada, que amaba tener algo que hacer pero que no siempre lograba lo que quería. Una amiga de Rotterdam había practicado el niksen y siempre hablaba de su potencial transformador. Me animó a hacer lo mismo, porque trabajo con aspectos creativos y mi interminable lista de tareas me tenía abrumada.

 

Oficialmente se define como darse conscientemente el tiempo y la energía necesarios para realizar actividades como mirar por la ventana o estar sentado sin hacer nada. Me sentía bastante escéptica al respecto, la verdad. Como le pasa a mucha gente, cada segundo de mi día cuenta.

 

Casualmente, a la semana de oír hablar del niksen, tuve que estar en el hospital y, mientras esperaba al médico, mi teléfono se quedó sin batería y no tenía cargador, ni papel y boli a mano, así que tuve que estar sin hacer nada. Al principio me sentía enfadada y frustrada, pero al rato empecé a verlo como el inicio de mi viaje con el concepto niksen. Eso fue hace dos meses y ahora forma parte de mi rutina diaria.

 

Ese día, el niksen me forzó a escuchar a mi cabeza y a mi cuerpo de una manera desconocida para mí. Me permitió respirar profundamente, dejar salir toda la ansiedad y alejarme mentalmente de todas las distracciones y los estímulos digitales a los que nos hemos acostumbrado.

 

Después de diez minutos haciendo nada, simplemente mirando alrededor y escuchándome a mí misma, se me despejó la cabeza y empezó a trabajar la lista de tareas, a generar mejores ideas y a desarrollar nuevos contenidos para compartir. Y todo sin un solo dispositivo electrónico cerca.

 

Fue algo revolucionario para mí. Por fin entendí de qué va el niksen y ahora lo practico a diario en mi hora de comer. No se tarda nada, con 15 minutos es suficiente para sentirse revitalizada y despierta, con nuevas ideas y perspectivas.

 

El niksen requiere práctica, autodisciplina y constancia antes de ver y notar los resultados. La primera semana no puedes esperar milagros. Pero, con el tiempo, notarás la belleza del niksen y, con suerte, te hará una mejor persona en el trabajo, en la vida y en familia, como me ha ocurrido a mí.

 

Me siento más creativa, calmada, fresca, con energía y con la fuerza mental necesaria para desconectar en mi pausa niksen. Los resultados me han impresionado tanto que he logrado que familia y amigos también lo practiquen, incluidos mis gemelos de 8 años. Y aunque los niños no entienden el concepto del todo (aprovechan para hacer muchas tonterías), no me importa porque esas risas nos hacen a todos más felices.

 

Recomiendo el niksen a todos los que quieren mejorar en sus trabajos y en sus vidas en general.

 

Si te interesa practicar el niksen, sigue los consejos de Catri Barrett para no hacer nada:

 

Túmbate en la cama y mira el techo.

 

Mira por la ventana y deja que tu imaginación eche a volar.

 

Siéntete orgulloso por no hacer nada y tener una agenda vacía en vez de estar ocupado todo el rato.

 

No cojas el móvil, practica el niksen sin tener que sacarlo del bolsillo y juguetear con él para que parezca que estás ocupado o para distraerte. Practícalo cuando estés esperando a que lleguen tus amigos, de camino al trabajo o en una sala de espera.

 

 

Amy Lawrenson

Amy Lawrenson

Amy Lawrenson es una editora de belleza del Reino Unido con más de 13 años de experiencia escribiendo para revistas y webs como ELLE, Grazia, Women's Health y Byrdie. Ella tiene un gran interés en todo lo relacionado con la belleza y el bienestar, especialmente con el  cuidado de la piel porque ¿quién no quiere una tez clara y brillante?la piel porque ¿quién no quiere un cutis brillante y brillante?cuidado de la piel porque ¿quién no quiere una tez lisa y radiante?