Seis trucos para cuidar de ti y del planeta con tu dieta

Vamos a dejarlo claro desde el principio: “Para salvar el planeta, cambia lo que comes”. Vale, ya está dicho. Pero seguro que esto ya lo sabías, ¿verdad? Seguro que ya sabías que la comida es uno de los aspectos de tu vida en los que hasta los cambios más pequeños pueden tener una gran repercusión. Y es que a lo largo de nuestra vida comemos mucho, si sumamos las 3-4 comidas al día más el picoteo. Por eso, cualquier decisión o cambio en la dieta se multiplicará por los 365 días del año. Y el único responsable de ese cambio serás tú. Además, están todos los beneficios para la salud que puedes conseguir con solo unos pequeños cambios en tu dieta, sin hablar del dinero que te puedes ahorrar. Hemos recopilado unos cuantos trucos relacionados con la comida que puedes implementar fácilmente desde tu cocina y que son buenos tanto para ti como para el planeta.

 

  1. Go Green

Entre el 20 y el 30 % del calentamiento global causado por la actividad humana en realidad procede de nuestros sistemas alimentarios y agrícolas. Pero, con hacer tan solo una comida a base de plantas al día durante un año, puedes ahorrar más de 750 000 litros de agua y el equivalente en carbono de conducir de Los Ángeles a Nueva York. Respecto a tu salud, muchas investigaciones han vinculado las dietas a base de plantas con unas tasas más bajas de enfermedades cardíacas, diabetes tipo 2 y pérdida de peso en comparación con dietas ricas en carne y otros productos animales. El consumo de alimentos integrales auténticos (orgánicos y de origen sostenible si es posible) elimina las calorías vacías y aumenta la ingesta de nutrientes, lo que a su vez estimula el sistema inmunológico y el bienestar general. Tu lista de la compra debe contener productos frescos, orgánicos o sostenibles siempre que sea posible. Hablamos de frutas, verduras, frutos secos, semillas, legumbres, granos integrales, aceite de oliva, pescado, huevos y (menos) carne.

 

  1. Reduce la cantidad de lácteos y carnes

Es bien sabido que el sector ganadero emite grandes cantidades de carbono: produce tanto como todos los camiones y automóviles juntos. Reducir tu consumo de carne, o renunciar a ella por completo, puede tener un impacto inmensamente positivo tanto para ti como para el planeta. Si hacerte vegetariano te parece un cambio demasiado radical, puedes optar por una dieta flexitariana. La idea es que consumas carne en una comida y seas vegano en las otras dos comidas principales del día. Hay quien considera que esto es más equilibrado que hacerse vegetariano por completo, porque reduce más cosas además del consumo de carne: limita la ingesta de lácteos y huevos, una industria que también tiene un impacto negativo en el medioambiente.

 

 

  1. La planificación de las comidas elimina el desperdicio de alimentos y los antojos

Planificar las comidas también puede ayudarte a reducir el desperdicio de alimentos y evitar comprar “antojos”. Reduces los viajes que tienes que hacer al supermercado, gastas menos dinero en comida y comes de manera más sana. Compra solo lo que has planeado y úsalo todo. Será tu estrategia personal para reducir el desperdicio de alimentos. Saber lo que vas a comer cuando llegues a casa o salgas de tu oficina doméstica también te ayuda a evitar los antojos y resistir la tentación de pedir comida a domicilio.

 

  1. Lucha contra el desperdicio de alimentos

Un tercio de todos los alimentos producidos en todo el mundo termina en la basura, según un estudio de 2017. Los griegos y los chinos tiran de media 44 kg por persona al año; los rusos, unos 56 kg; los surcoreanos, 95 kg; los canadienses, 123 kg; los portugueses, 135 kg; los alemanes, 154 kg; los estadounidenses, 278 kg; y los australianos están a la cabeza: 361 kg por persona al año. Un panel de la ONU ha calculado que las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas con la pérdida y el desperdicio de alimentos que se producen en toda la cadena alimentaria pueden llegar al 8-10 % de todas las emisiones globales. ¿Qué puedes hacer a nivel personal para limitar el desperdicio de comida? Busca iniciativas locales contra el desperdicio de alimentos que organicen intercambios de alimentos gratuitos entre vecinos, aprovechen para comprar por muy poco las sobras de los restaurantes que de otro modo se tirarían, te avisen sobre productos de tu zona que están a punto de caducar, o comunidades que “rescatan” las verduras feas de los cultivos de los agricultores que nunca verás en el supermercado o en el restaurante. Mira Imperfect Foods, por ejemplo. Seguro que tienes algo cerca. O también puedes avisar a tus amigos cuando te sobre algo y vayas a tirarlo.

 

  1. Opta por lo local

Algunos de los ingredientes de ese plato que estás pensando preparar esta noche pueden haber visto más mundo que tú. Además del transporte, hay varias etapas en el ciclo de vida de los alimentos que contribuyen a su huella de carbono, como la producción, el procesamiento, el almacenamiento y la preparación y, por último, los desechos. Compra mejor en los mercados donde vendan los agricultores directamente, comprueba las etiquetas en el supermercado o busca actividades agrícolas locales como huertos urbanos o agricultores que te permitan recoger tus propias frutas y verduras. Otra cosa a tener en cuenta son los productos de temporada. Aunque comprar fresas en una granja local en verano tendrá emisiones muy bajas, comprar fresas locales en invierno tendrá una huella mucho mayor debido a la energía y los fertilizantes necesarios para producirlas. Es cierto que no siempre es fácil encontrar todos los productos e ingredientes localmente, pero todo ayuda.

 

  1. Presta atención al origen

Vale, entiendo que esto puede parecer lo contrario de lo que decimos en el número 5. Pero los investigadores del John Hopkins Center for a Livable Future han concluido que la producción local no siempre es la mejor solución desde la perspectiva del cambio climático. El país de origen no es lo único que repercute sobre el clima; la eficiencia del cultivo de alimentos, la tecnología utilizada, los recursos, etc. también influyen en la cantidad de gases de efecto invernadero producidos. Uno de los autores, Martin Bloem, explica que el suelo europeo, por ejemplo, suele ser más fértil, lo que hace que la producción sea más eficiente que en los países que han talado bosques para crear zonas de pastoreo. La próxima vez que compres tomates cherry, consulta el país de origen para asegurarte de que sea la mejor opción.

 

Laura Wabeke

Laura Wabeke

La traductora, editora y redactora Laura Wabeke siente fascinación por las palabras y las formas innovadoras en las que se pueden usar para expresarse. Después de nueve años como freelance en el sector de viajes, las agencias de medios, la publicidad y la edición de libros, esta redactora interna ahora domina el yoga, la meditación, el mindfulness y sigue la filosofía de la marca de encontrar la belleza y la felicidad en los pequeños detalles.