Encuentra tu fragancia y descubre los consejos para conseguir que dure todo el día

Como las huellas dactilares, todos tenemos un aroma natural único. Por ese motivo es tan importante que te pruebes los aromas sobre ti mismo para elegir una fragancia; ningún perfume huele igual en dos personas distintas.

 

Las fragancias se adaptan a la persona que las lleva. Factores como el tipo de piel y el aroma natural de tu cuerpo influyen en el olor del perfume al aplicarlo. Cuando tienes en cuenta aspectos como la acidez de la piel y las condiciones ambientales, la experiencia aromática es inimitable y completamente personalizada.

 

Pasos para seleccionar el perfume ideal

  1. Prueba el perfume en tu piel

Como ya hemos dicho anteriormente, la mejor forma de probar la fragancia es sobre ti mismo y lo ideal es que no lleves ningún otro perfume. Así, podrás valorar la calidad de forma objetiva.
 

  1. Espera 10 minutos

Se necesitan unos 10 minutos para poder experimentar la auténtica esencia de un perfume, también conocida como la nota de corazón. Este es el aroma que permanecerá contigo durante el resto del día. Antes de decidirte a comprar un perfume concreto, rocíatelo en la tienda. Ve a hacer la compra y luego decide si te gusta cómo huele el perfume o no.
 

  1. Ve a comprar por la tarde

Tu sentido del olfato mejora a lo largo del día, así que es mejor que pruebes los perfumes justo antes del final de la tarde.
 

  1. No pruebes más de tres perfumes al mismo tiempo

Llega un punto en el que a nuestra nariz le cuesta diferenciar entre las fragancias, así que limita tus pruebas a tres tipos de perfume a la vez. Si realmente quieres probar más perfumes, asegúrate de neutralizar tu sentido del olfato con el aroma de un grano de café o sal a la calle para respirar un poco de aire fresco.

 

 

Has encontrado la fragancia perfecta: ¿cómo puedes conseguir que dure?

Lo ideal es rociar las fragancias en las zonas en que puedes percibir o sentir los latidos de tu corazón. Estos puntos de palpitación son zonas que se calientan con rapidez porque las arterias están cerca de la piel, por lo que el perfume se distribuye con más facilidad. Estamos hablando de las muñecas, la parte interior de los codos, la parte posterior de las rodillas, el cuello y el pecho.

 

La experiencia aromática se refuerza aún más después de una ducha o un baño porque los poros están dilatados, por lo que el perfume se distribuye con más eficacia.  Otro buen consejo: mantén el frasco de perfume a unos 15-20 centímetros de tu piel cuando lo rocíes para cubrir un área más extensa. Por último, deja que la fragancia se absorba en la piel antes de vestirte.