Cómo potenciar nuestro optimismo

Todo el mundo conoce a alguien así. Y a todos nos gustaría serlo, pero a unos nos cuesta más que a otros. Hablamos de los optimistas, esas almas alegres que siempre consiguen ver el lado bueno de las cosas. ¿Y el resto? A veces puede ser una lucha. A la mayoría nos gustaría pensar que somos personas alegres la mayor parte del tiempo, pero el mal tiempo o la política mundial pueden nublar nuestra actitud positiva.

 

A veces consideramos que el optimismo es algo con lo que se nace o no, igual que tener la capacidad de madrugar o de bailar con ritmo. Es una cualidad que resulta tan misteriosa como difícil de definir. “El optimismo está muy ligado a la perspectiva que tienes de la vida”, explica Clare Heneghan, fundadora de The Happiness Coach (the-happiness-coach.co.uk). “Si eres optimista, tendrás una mentalidad, una perspectiva y una percepción positivas de lo que ocurre ahora, así como del pasado y del futuro”.​​​​

 

Para algunas personas, es casi un rasgo de su personalidad. “Es la suma de la genética y la experiencia vital”, sugiere la doctora Sally Ann Law, coach personal y de negocios (sallyannlaw-lifecoach.co.uk). De hecho, un estudio de 500 parejas de ha descubierto que el optimismo se hereda en un 25 por ciento, por lo que hay personas más predispuestas de manera natural a él que otras.

 

Y pese a que el optimismo está vinculado con la felicidad, son cosas distintas. “La felicidad es una emoción, un sentimiento de alegría”, añade la doctora Law. “Puedes seguir sintiéndote feliz pese a tener la mentalidad negativa, pero lo serás mucho menos que una persona con una positiva”.

 

Pero ser optimista, más allá de cómo lo definamos, es fundamental por la cantidad de beneficios que aporta a nuestro bienestar personal. “Numerosos estudios indican que cuanto más optimista seas, más sano estarás”, afirma la doctora Law. Varios estudios han demostrado que los optimistas tienen más posibilidades de estar físicamente sanos que los pesimistas, con un riesgo de enfermedad cardiovascular 50 % inferior y mayores tasas de supervivencia frente al cáncer. Otros estudios han demostrado que los optimistas que se someten a un tratamiento contra el cáncer de mama experimentan una mayor calidad de vida.

Rainbow in the clouds

Y en el día a día, también se ha comprobado que las personas optimistas sufren menos estrés y tienen un mejor rendimiento en sus tareas, porque generan más energía positiva.

 

Lamentablemente, no siempre podemos mantener esta actitud. “A veces, la vida puede parecer una carrera de obstáculos y ser optimista resulta difícil”, reconoce Carly Rowena, entrenadora personal, escritora e influencer.

 

De hecho, en lugar de ser un “rasgo” fijo, el optimismo es algo que puede aumentar y disminuir a lo largo de nuestra vida. “Cada día experimentamos una serie de emociones que el cuerpo y la mente no pueden evitar sentir”, afirma Heneghan. “Pero sí que podemos evitar que se vuelvan desproporcionadas. No puedes disfrutar de lo bueno sin sentir también lo malo”.

 

Ahora las buenas noticias. Si no te sientes especialmente optimista, los expertos nos recuerdan que incluso los cerebros más pesimistas pueden cambiar de perspectiva. “Sabemos, gracias a los estudios de psicología positiva, que podemos cambiar nuestra perspectiva”, afirma la doctora Law. “Se necesita tiempo, paciencia y muchas dosis de compasión, porque estás intentando que el cerebro vaya en una dirección distinta a la que normalmente sigue”.

 

Heneghan sabe por experiencia que se puede entrenar al cerebro. Convivió durante años con la depresión y la ansiedad, sufrió ataques de pánico e incluso llegó a ser hospitalizada a causa del estrés. Pero después de que el coaching vital le abriera los ojos sobre cómo podía ser su realidad, ha aprendido muchas técnicas para disfrutar del lado bueno de las cosas. “A través del coaching descubrí el mindfulness, que ha tenido un papel fundamental a la hora de dejar la medicación para la ansiedad. Ahora noto un buen nivel general de satisfacción a diario”, afirma.

 

Rowena y otros expertos comparten sus consejos para tener una visión más optimista de la vida, pase lo que pase…

 

​​REFLEXIONA

“Para cultivar el optimismo, primero debemos reflexionar sobre la perspectiva que tenemos actualmente”, recomienda Heneghan. “Hay que ser sinceros y plantearnos si normalmente pensamos de manera optimista o pesimista”. También tenemos que pensar en lo que nos afecta más profundamente. “Escribe en qué momentos notas que te invade el pesimismo. ¿En qué situaciones ocurre? ¿Con quién estás? ¿Qué puntos en común encuentras?”.

 

ENCUENTRA TU MODO DE REINICIO

Si estás en una espiral negativa, haz una actividad que te ayude a salir de ella. “Hay personas a las que les funciona el mindfulness, la pintura, la escritura o el ejercicio”, sugiere Heneghan. Para Rowena, lo fundamental es parar antes de actuar. “La mayoría de situaciones no requieren una reacción inmediata, así que date un tiempo para pensar. Da un paso atrás, piensa en las opciones más optimistas que podrían darse y ponte en el lugar de la otra persona, para pensar en la manera en que reaccionarían a tu situación”.

 

DATE UN RESPIRO

Incluso si no practicas regularmente la meditación, Rowena nos sugiere que “encender una vela y observar la llama puede ayudar. Funciona de maravilla para calmar el cuerpo y la mente y deja fluir los pensamientos. Con solo dos minutos puedes notar una gran diferencia”.

 

SÉ AMABLE

“Todos queremos ser optimistas, felices y maravillosos todo el tiempo”, afirma Heneghan. “Pero a veces se nos olvida que no somos un iPhone que podamos actualizar cada año. Tenemos que trabajarnos y ser conscientes de que cometeremos errores y habrá momentos en los que el optimismo decaiga. Eso está bien, siempre que eso no afecte a tu día a día y te impida vivir como quieras. Si notas que tus emociones toman el control con demasiada frecuencia, te recomiendo que hables con un terapeuta o un coach para que te aconseje”.

 

​​POTENCIA LAS AFIRMACIONES POSITIVAS

“A nuestra mente le cuesta mucho menos pensar de manera negativa que positiva, así que una manera de cambiar nuestra mentalidad es mediante afirmaciones positivas”, comenta Rowena. “Puedes escribirlas en un diario, pegarlas en notas en el espejo o decirlas en voz alta. Repetirlas a diario y crear el hábito de desafiar los pensamientos negativos con afirmaciones positivas empezará a cambiar la forma en la que te ves.