Por qué las buenas intenciones no bastan para crear una marca sostenible

La sostenibilidad es el término de moda en todas las empresas, especialmente en las del sector de la belleza. Según una encuesta realizada entre 2000 adultos, el 54 % de los consumidores consideran que la sostenibilidad es un factor clave a la hora de comprar productos de belleza. Por eso es tan común que términos como “sostenible”, “totalmente natural” o “ecológico” se usen hasta el extremo, con la intención de ofrecer a los clientes lo que quieren. Pero, cuando los consumidores se dan cuenta de que esas afirmaciones no son del todo ciertas, es normal que se sientan frustrados. Según un estudio global reciente de Google Cloud, el 58 % de los 1491 empresarios encuestados afirmó que su empresa había recurrido al “greenwashing”, es decir, que aparentan ser más respetuosas con el medio ambiente de lo que en realidad son. Si alguna vez ves que una empresa afirma ser 100 % sostenible, tómatelo como una señal de alerta. Lo cierto es que es prácticamente imposible ser 100 % sostenible en la actualidad. En Rituals, ser “sostenible” no es el objetivo final, sino que se trata de buscar siempre maneras de mejorar. A veces, hay muy buenas razones por las que una fórmula solo tiene un 90 % de ingredientes naturales o por las que un envase contiene plástico. Incluso las empresas más preocupadas por la sostenibilidad tienen que tomar decisiones que, a simple vista, parecen contradecir su misión. Una cosa son las buenas intenciones, pero también es necesario que estas tengan un efecto positivo (y a veces no es lo mismo).  

 

Ingredientes de origen natural 

Hace 20 años, pocas personas se paraban a inspeccionar las etiquetas de los envases para comprobar que sus productos no contenían sulfatos ni parabenos. Hoy en día, sin embargo, es muy frecuente En una encuesta de 4487 usuarias de Internet, el 56 % afirmó que pagaría más por un producto elaborado con ingredientes naturales u orgánicos. En Rituals nos hemos comprometido a que, para 2023, todas nuestras fórmulas contengan al menos un 90 % de ingredientes de origen natural. ¿Que por qué el objetivo no es el 100 %? Porque los ingredientes naturales no siempre son la opción más sostenible. Algunos ingredientes elaborados en el laboratorio son en realidad mejores para el medio ambiente que sus alternativas naturales. Al realizar mejoras en nuestras fórmulas, siempre tenemos en cuenta cómo la mejora de un componente podría afectar negativamente a otro. Por ejemplo, los pétalos de rosa son un ingrediente de uso frecuente en productos perfumados y perfumes. “El aceite de rosas es algo que recreamos artificialmente”, dice el gerente de Responsabilidad ambiental de Rituals, Cameron McKinnon. “¿Por qué? Porque se necesitaría una inmensa cantidad de pétalos de rosa para elaborar todo el aceite que necesitamos. Si todas las marcas de la industria cosmética usaran pétalos de rosas naturales, acabaríamos con las rosas”. Por esta razón, una opción mucho más sostenible es producir ese aceite de forma artificial e incluso un gran perfumista no podría notar la diferencia. Este es solo un ejemplo, por supuesto. Siempre que sea posible optaremos por ingredientes de origen natural, pero se trata de encontrar un equilibrio y de ahí viene nuestro objetivo del 90 %.  

Envases sostenibles 

Cuando hablamos de envases, reducir el consumo de plástico y la producción de desechos es una gran prioridad a nivel mundial. En una encuesta de YouGov, cuatro de cada cinco personas (el 81 %) del Reino Unido afirmaron que los gobiernos deberían introducir objetivos para reducir los desechos plásticos. Algunos consumidores podrían preguntarse por qué tantas empresas los usan todavía. Muchas empresas continúan usando plásticos por sus beneficios funcionales y porque no han podido encontrar esas mismas características en otros materiales”, explica el Dr. Alan Campbell, director técnico de The LCA centre. “Si el plástico se usa de manera eficiente y responsable (dentro de un sistema de reutilización que termine en su reciclaje), podría tener una menor huella de carbono que otros tipos de materiales que se usan en envases”. El vidrio reciclable infinitamente con frecuencia se considera una alternativa más sostenible al plástico. Pero también presenta problemas. El proceso real de fabricación de vidrio requiere mucho calor (alrededor de 1500 ºC), que a menudo se logra con combustibles fósiles. El vidrio también es considerablemente más pesado que el plástico, y por ello, su transporte genera más emisiones de carbono. A decir verdad, no existen los envases 100 % sostenibles. Incluso si están hechos de materiales reciclados o son biodegradables, se utilizará algún tipo de recurso en su producción.  

 

Esto no quiere decir que no debamos continuar reduciendo la cantidad de recursos utilizados. Según un informe de la Universidad de Stanforduna única tonelada de plástico reciclado ahorra 5774 kwh de energía, 13,6 barriles de petróleo y 98 BTU de energía. En Rituals, nos comprometemos a que todos nuestros envases sean recargables, reciclables y/o fabricados con materiales reciclados para 2025. Solo en 2021 nuestras recargas ahorraron 492 028 kg de residuos (el equivalente a 619 coches de carreras de Fórmula 1) y no paramos de añadir más recargas a nuestras colecciones.  

 

Aceite de palma 

Todo el mundo sabe que el cultivo de aceite de palma tiene impactos ambientales graves, aunque sigue siendo el aceite vegetal más utilizado a nivel global. ¿Por qué? Buena pregunta. Lo cierto es que el aceite de palma tiene increíbles beneficios para la piel. Es difícil de sustituir y cambiar este ingrediente por otra alternativa vegetal no siempre supone una mejor opción. El de palma es el cultivo de aceite de mayor rendimiento y necesita menos de la mitad de la tierra requerida por otros cultivos para producir la misma cantidad de producto. Si elegimos usar aceite de coco en su lugar, generaríamos una mayor demanda de coco, pero necesitaríamos aún más tierra para cultivarlos. En Rituals, menos del 1 % de la cantidad total de ingredientes que utilizamos en nuestros productos derivan del aceite de palma y el 99 % de este es aceite que ahora cuenta con la certificación RSPO. Para finales de 2022, nuestro objetivo es llegar al 100 %. Esto significará que todo el aceite de palma que usemos no tendrá un impacto negativo en el medio ambiente ni las comunidades. 

 

Agricultura orgánica  

En los últimos años, el uso de pesticidas y fertilizantes químicos en la agricultura se ha convertido en motivo de preocupación. Se ha descubierto que estas sustancias sintéticas dañan los ecosistemas y también la salud humana. Esto se ha traducido en un auge en la industria de la agricultura orgánica, donde solo se utilizan métodos naturales, lo que significa que los alimentos son más seguros y el suelo está más sano. Suena genial, ¿verdad? Desgraciadamente, algunos estudios han encontrado que hay ciertos aspectos ocultos sobre estos métodos de cultivo. Aunque se los considera la alternativa más sana y segura, el proceso de cultivo de ingredientes orgánicos puede conllevar sus propios problemas ambientales. Los fertilizantes químicos utilizados en la agricultura estándar aumentan el rendimiento de los cultivos, lo que significa que se necesita menos tierra que en la agricultura orgánica. Para mantener el mismo ritmo que los métodos agrícolas estándar, podría ser necesaria la creación de nuevas tierras agrícolas, la tala de bosques y, por lo tanto, la liberación de dióxido de carbono en la atmósfera. En una investigación sobre agricultura orgánica dirigida por la Universidad de Oxford en 2012, la Dra. Hanna Tuomisto explicó: “La gente debe darse cuenta de que una etiqueta orgánica no es una garantía directa de que el producto sea más ecológico”. La comparación entre la agricultura orgánica y la estándar es un asunto polémico, y no quiere decir que lo orgánico no tenga enormes beneficios ambientales. La clave es que hay múltiples factores a tener en cuenta y lo 100 % orgánico no siempre es 100 % sostenible.  

 

Cómo identificar lo que tiene un impacto positivo y no son solo buenas intenciones 

“Detectar el “greenwashing” puede ser muy difícil”, dice Alan. “Requiere entender la ciencia de los materiales, el procesamiento y la evaluación del ciclo de vida. A menudo, lo que afirma ser ecológico puede ser engañoso”. Aunque no todos lo entendamos al 100 %, lo que sí que podemos buscar es el reconocimiento de terceros, como la certificación B Corp o, cuando un producto afirma ser ecológico, puedes comprobar si la empresa lleva a cabo evaluaciones del ciclo de vida para respaldar esa afirmación. La clave para detectar las empresas que toman decisiones de verdad sostenibles es la transparencia.Por eso, cada año, Rituals publicará un nuevo informe de sostenibilidad que describa (en detalle) nuestro impacto social y medioambiental y el progreso de nuestros objetivos. Nuestro nuevo informe se publicará el próximo mes, pero, hasta entonces, puedes leer el de 2020 aqui. 

Jessy Deans

Jessy Deans

Jessy Deans es copywriter y le encantan las historias que le animan a pensar, los viajes y el chocolate blanco. Acostumbrada al ritmo incesante de la industria de la televisión, ha aprendido la importancia del autocuidado y de la desconexión, y cree que no hay nada mejor que tener "demasiadas" velas. Lleva toda su vida buscando la comida perfecta y cree fielmente que “si no te quieres a ti misma, cómo vas a querer a otra persona” (RuPaul).