Por qué puede que estés buscando el amor en el lugar equivocado

La ciencia afirma que enamorarse es bueno para la salud y el bienestar, pero, como explica Laura Jane Williams, no necesitas encontrar a tu media naranja definitiva para disfrutar de esos beneficios

 

“La vida sin amor es como un árbol sin frutos”, escribió el profeta Khalil Gibran. Desde la lujuria de los primeros días de enamoramiento hasta la cómoda rutina y la compañía de la vejez, está claro que el amor romántico es una de las experiencias más enriquecedoras de la vida. Según varias investigaciones, no solo nos hace más felices, sino también más sanos. 

 

Varios estudios de la Universidad de Utah han determinado que las personas en relaciones románticas hacen menos visitas al médico, están menos tiempo en el hospital y tienen menos probabilidades de sucumbir a los efectos negativos del estrés, la ansiedad y la depresión. 

 

No nos sorprende que, pese a existir varios tipos de amor que nos proporcionan una profunda sensación de pertenencia, el romántico sea el que más nos obsesiona. De hecho, es tan poderoso que las parejas más mayores a menudo mueren con solo semanas de diferencia a causa del dolor tras la pérdida del otro. June Carter Cash y Johnny Cash son el ejemplo más famoso de lo que se denomina “síndrome del corazón roto”, que implica literalmente la muerte. Por todo ello, está claro que el amor romántico es una fuerza vital.  

 

¿El lado negativo de este aparentemente bienestar? Como te confirmarían los 323 millones de personas que usan las apps de citas, no es precisamente fácil de encontrar. Puede que el amor mueva el mundo, pero primero tienes que dar con él. Además, cuando lo encuentras, tampoco está garantizado que vaya a durar mucho. De media, un adulto sufre tres rupturas a lo largo de su vida y pasa un año y medio superándolas. ¿Parece algo sobre lo que pueda depender nuestra salud y nuestra felicidad?  

 

Infinidad de poetas, filósofos, psicólogos y muchos otros han intentado definir el amor. Pero el consenso general es que la intimidad emocional, el afecto y el compromiso son componentes clave. Cada vez más, los expertos nos recuerdan que existen otras conexiones que podemos establecer para conseguir lo mismo y mucho más.  

 

Mientras que la ciencia que vincula el amor romántico con la salud no deja lugar a dudas, “un romance no es necesariamente la clave para tener una vida feliz y sana, lo importante es la conexión”, afirma Sarah Powell de Celebrate Yourself, una empresa para la que ha oficiado bodas por todo el mundo y que ayuda a gente de todo tipo a encontrar la alegría. 

 

“Creo que durante los últimos años, hemos visto una importante tendencia hacia encontrar el amor y la satisfacción fuera de una relación romántica”, continúa. “Hay un mayor deseo por crear nuevas amistades, rutinas de cuidado y promover la salud mental, así como encontrar nuevos hobbies, sin importar si tenemos o no una pareja”. 

 

Una manera probada de fomentar la conexión, la sensación de pertenencia y la comunidad es encontrar un hobby que te apasione. Un hobby es cualquier cosa que hagas en tu tiempo libre para divertirte y relajarte, desde coleccionar bolsos vintage hasta hacer trekking, ir a una clase de cerámica o participar en un deporte de equipo. 

 

“Mediante múltiples investigaciones se ha demostrado claramente que tener un hobby es tremendamente beneficioso para nuestro bienestar”, afirma Sophie Cliff, conocida como The Joyful Coach, defensora de la psicología positiva. 

 

“Está demostrado que realizar actividades de ocio o hobbies reduce los niveles de estrés y ayuda a tener una mejor salud física y mejores relaciones. Las actividades creativas son un buen punto de partida: un estudio de Nueva Zelanda demostró que, después de realizar actividades creativas, los participantes tienen un estado de ánimo más positivo y una sensación de éxito”.  

 

“Las investigaciones también nos sugieren que, pese a que hay muchos beneficios asociados con los hobbies en solitario, las ventajas pueden ser incluso mayores cuando hablamos de hobbies realizados en grupo o en equipo. La razón subyacente es que ofrecen una mayor posibilidad de desarrollar una conexión y un pilar social, fundamentales ambos para nuestro bienestar”. En el marco de esas conexiones con gente con aficiones parecidas, a menudo surge un tipo de amor distinto. Los vínculos establecidos gracias a una pasión compartida por los caballos o la música suelen sobrevivir a muchas relaciones amorosas. 

 

El momento en el que te das cuenta de que el amor no equivale a alguien con el que acostarte ni tiene que ser como en las películas románticas ni los cuentos de hadas puede fomentar también el bienestar, especialmente si aún no has encontrado a tu alma gemela o estás lidiando con una ruptura. Pero, sorprendentemente, no tenemos ni que estar especialmente cerca de la gente para notar las ventajas de la conexión.  

  

Hasta los años setenta, se creía que el bienestar de las personas dependía principalmente de la calidad de las relaciones con amigos y familiares cercanos. Pero la investigación de Mark Granovetter, profesor de Sociología en Standford, llamada The Strength of Weak Ties, propuso que “los vínculos fuertes”, es decir, nuestros familiares y amigos más cercanos, son igual de importantes que nuestros “vínculos débiles”, el círculo más exterior de conocidos que vemos con menos frecuencia.  

  

Piensa también en la persona con la que te encuentras cada día en la puerta del colegio, la que te sirve el café por la mañana… Puede que no sepas ni cómo se llaman, pero esos “vínculos débiles” son clave para nuestra sensación de pertenencia a una comunidad. De hecho, en un estudio los participantes con relaciones sociales más fuertes tuvieron un “50 % más de posibilidades de sobrevivir... Este dato resultó constante independientemente de la edad, el sexo, el estado de salud inicial, la causa de la muerte y el período de seguimiento”, lo que demuestra que las conexiones sociales son fundamentales para nuestro bienestar. Por otro lado, la soledad es una de las principales causas de estrés y debilita nuestro sistema inmune, mientras que cultivar esos vínculos débiles puede reducir el nivel de cortisol, de dolor e incluso promover el crecimiento de las células cerebrales. Y todo lo que necesitas es dar los buenos días a la persona con la que te cruzas al sacar al perro cada mañana. 

  

Puede no tener el atractivo de un cuento de hadas, pero en una época en la que las apps de citas han básicamente mercantilizado a las personas, reconocer estas otras oportunidades para el amor es quizás una de las cosas más románticas que podemos hacer por nosotros mismos. Puede que solo vivamos un gran romance a lo largo de nuestras vidas, pero el número de amigos o vínculos débiles que podemos tener es infinito.  

 

Hay muchos indicios de que la sociedad está empezando a reconocer que las historias de amor pueden tener muchas formas. Lady Gaga afirmó que encuentra más satisfacción en su trabajo que en el amor porque “una carrera nunca te va a decir de buenas a primeras que ya no te quiere”. Un estudio danés descubrió que los gemelos son menos propensos a casarse porque ya tienen un compañero desde que nacen. La vida en comunidades ha visto un auge increíble desde la pandemia. Las personas que encuentran el amor lejos de una relación romántica no paran de crecer porque ha resultado que los Beatles tenían razón: todo lo que necesitas es amor. Solo necesitamos replantearnos dónde encontrarlo. 

 

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