Cómo fomentar la atención plena en nuestros hijos

Seguro que todos recordamos cuando en el colegio el profesor nos pillaba con la cabeza en las nubes y nos devolvía a la realidad llamándonos en voz alta con esas dos palabras de sobra conocidas: “¡Presta atención!”

No sé vosotros, pero yo no tuve una gran formación en eso de “prestar atención.” Creo que ni siquiera sabía lo que significaba. Nadie me lo había explicado. Y no lo había practicado conscientemente.

Ahora, como una persona adulta que se gana la vida ayudando a otros a prestar atención, he aprendido que mindfulness o atención plena no es algo que necesitemos aprender. Es algo que tenemos que recordar (y practicar). Cuanto más cerca estemos de nuestro estado natural, más fácil será recordar. 

 

UNA ATENCIÓN PLENA NATURAL

Una de las cosas que más me gustan es observar la curiosidad y la pasión por descubrir y explorar de mi hijo de nueve meses. La margarita más pequeña perdida en un mar de césped le puede tener ensimismado durante largos minutos. A la hora de la comida, se maravilla con la forma, el tacto, el gusto y la textura de la cuchara. Cada mañana, ver cómo me lavo los dientes le parece digno de toda su atención.

Me atrevería a decir que los niños pequeños son mindful por naturaleza. El concepto de mindfulness nos ayuda a darnos cuenta de lo que está sucediendo en el momento presente. Prestamos atención a lo que tenemos delante, a lo que estamos haciendo, sintiendo o experimentando en ese preciso instante. Es una práctica muy potente porque no busca sacarnos de nuestras vidas cotidianas, sino introducirnos al máximo en ellas. Logramos un mayor grado de serenidad y calma gracias a las tareas más sencillas.

 

LA INFLUENCIA DE LOS PADRES

Como padres y cuidadores, creo que influimos en gran medida en si este estado natural de atención se fomenta o se reduce en el mundo lleno de distracciones de los más pequeños. Thich Nhat Hanh, el famoso monje y maestro budista, escribió: “No puedes transmitir sabiduría ni conocimientos a otra persona. La semilla ya está ahí. Un buen maestro toca la semilla, y deja que se despierte, que florezca y crezca”.

Si podemos regar la semilla de la atención plena para que florezca desde una edad temprana, guiaremos a nuestros hijos a un entendimiento más profundo de su yo interior, de su poder y de calma. Son recursos muy valiosos de los que se podrán servir durante las inevitables dosis de dolor y desafíos que les deparará el futuro. 

Todo se puede realizar de manera “mindful”, ya sea beber, comer, fregar los platos, caminar, respirar, bañarse o hablar. El primer paso para fomentar ese estado de atención plena en los niños es hacerlo dentro de uno mismo. Los niños tienen una sensibilidad extraordinaria. Si intentas llevarles a un estado de atención plena y calma mientras que tú mismo te sientes estresado o distraído, se darán cuenta. La paz debe comenzar en ti.

 

FOMENTAR LA ATENCIÓN PLENA EN NUESTROS HIJOS

Las ideas son fantásticas. Los conceptos, fascinantes. Puedo ofrecerte un sinfín de testimonios de padres que cuentan cómo sus hijos, entrenados en mindfulness, tienen un mejor grado de atención y concentración, están más calmados, tienen unos niveles más bajos de estrés y ansiedad, controlan mejor los impulsos, son más conscientes de ellos mismos, son capaces de responder mejor ante emociones difíciles y muestran más empatía hacia los demás. Pero necesitamos introducir poco a poco a los niños en el universo de la atención plena. Estas son algunas de las maneras de comenzar:

 

1. EMPIEZA POR LO QUE TIENES DELANTE

Mindfulness consiste en centrar tu mente en el momento presente. No necesitas crear situaciones concretas para practicar la atención plena. Empieza con lo que tú y tus hijos hacéis cada día.

Durante las comidas, anima a tus hijos a detenerse antes de comer, a empezar a relacionarse con la comida e incluso hacerse preguntas como:

“¿De dónde venís, zanahorias?”

“¿A qué sabéis?”

“¿Qué emociones o sentimientos aportáis a mi cuerpo?”

Cuando salgáis de paseo, pide a tu hijo que active sus superpoderes:

¿Qué ven?

¿Qué oyen? (Incluso los sonidos que están muy, muy lejos)

¿Qué sienten?

Si consigues que resulte divertido e imaginativo, responderán de manera positiva.

 

2. JUEGA DE MANERA MINDFUL

A los niños les encanta jugar y crear juegos que fomenten la atención plena puede resultar tan divertido como interesante. Uno de mis favoritos aparece en el libro de Thich Nhat Hanh, Planting Seeds: Practicing Mindfulness with Children. (Plantar la semilla: Mindfulness para niños, un libro que recomiendo leer). Este es el ejercicio que más me gusta:

  • Llena un vaso grande transparente de agua y prepara distintos recipientes con polvos de colores.
  • Explica a los niños que el vaso es nuestra mente y que los distintos colores son nuestros pensamientos. 
  • Haz preguntas a tu hijo o hijos (es un buen ejercicio para hacer en grupo), como:

 

¿Qué tipo de pensamientos tienes cuando te despiertas?

¿Qué pensamientos tienes cuando vas al colegio?

¿Y por la tarde?

¿Y antes de acostarte? 

  • Con cada respuesta, cada niño puede coger un color que represente sus pensamientos o sentimientos y echar un poco en el vaso, mientras comparten lo que sienten. Tú (u otro niño) puedes empezar a remover el agua para que los polvos se arremolinen. 
  • A medida que lo hagas con más velocidad, puedes explicarles que nuestras mentes se comportan de igual modo cuando estamos estresados o enfadados, o cuando tenemos prisa. Pregunta a los niños:

 

¿Puedes ver las cosas con claridad en este estado?

¿Es agradable?

¿Te acuerdas de algunas ocasiones en las que te has sentido así?

  • Luego toca una campana y deja de remover el agua. Dile a los niños: “Vamos a respirar con la campana y a observar cómo los polvos se posan en la parte baja del vaso”. Seguro que les resultará muy relajante.

(Esto es lo que pasa en nuestra mente cuando prestamos atención a nuestro cuerpo y nuestra respiración. ¿Cómo está el agua ahora? Los pensamientos y emociones siguen estando ahí pero descansan en la parte baja, porque sabemos cómo regresar a nuestra respiración para calmarlos).

 

UNA EXPERIENCIA EDUCATIVA PRECIOSA

Tanto este como otros juegos de mindfulness pueden ser una herramienta de aprendizaje preciosa para ti y para tus hijos. Requiere tiempo y creatividad pero al ofrecer a tu hijo todo este tiempo y energía les haces un regalo que no tiene precio. Estás fomentando un sentido de la conciencia propia y la atención al que siempre podrán recurrir.

No sé a vosotros, pero a mí me encanta imaginar un mundo donde la compasión y la atención plena se enseñan en el colegio de la mano de las matemáticas y la geografía, aunando las enseñanzas sobre uno mismo con las del mundo. Pero hasta que llegue ese momento, podemos empezar a enseñarlo en casa.

 

Deborah Quibell

Escritora profesional, sanadora y profesora, Deborah Anne Quibell defiende apasionadamente el poder de la respiración, respaldada por los resultados de investigaciones académicas en los campos del yoga y la espiritualidad. Instructora experimentada del d Institute for Inner Studies, tiene un doctorado en psicología profunda y enseña curación pránica, además de yoga y meditación tanto en estudios, como empresas y medios on line.