Spoiler alert: no basta con “aplicarse protección solar”
No se trata de echar la culpa a nadie, porque no podemos tener un régimen facial perfecto todo el tiempo, pero a veces, aunque creamos que estamos cuidando bien nuestra piel, puede que nos estemos equivocando. Por eso hemos consultado a los mejores profesionales y les hemos pedido que nos indiquen si estamos cometiendo algún error que esté perjudicando a nuestra piel sin darnos cuenta. Esto es lo que nos han dicho que les gustaría que supiéramos, para tenerlo en cuenta a partir de ahora.
1. LA CONSTANCIA ES CLAVE
Vivimos en un mundo que adora la gratificación instantánea pero, cuando se trata de la piel, necesitas tiempo para ver cambios reales. Dejar de usar un producto después de usarlo solo una semana porque no has visto resultados es un auténtico sacrilegio, porque el ciclo de la piel tiene una duración de unos 28 días de media y hay productos que tardan incluso más en dar resultados visibles.
“La constancia y la rutina son mucho más importantes que usar los productos más novedosos. Un cuidado suave y personalizado que cuide la barrera de la piel según el tipo que sea, combinado con una buena hidratación, una gestión adecuada del estrés y las horas de sueño necesarias es la base de una piel sana a largo plazo. Estos hábitos tendrán una mayor repercusión sobre ella que cualquier producto de moda” afirma la doctora Aiza Jamil, dermatóloga en SK:N Clinics.
2. CÉNTRATE SOLO EN TU PIEL
Cuando hablamos de la piel, necesitamos ser muy egocéntricos. No resulta fácil cuando las estrellas de redes sociales se pasan el día hablando sobre cómo cuidan de sus rostros o cuando los productos nos prometen una fórmula única para todos los problemas. Pero la realidad es que cada piel funciona y reacciona de manera diferente. “La piel es un órgano, no un lienzo, y tiene sistemas complejos que necesitan equilibro, así que para ver resultados de verdad necesitas entender cómo funciona tu piel” explica Kate Kerr, especialista clínica en la piel del rostro. “Sin comprender este punto, incluso los productos más activos o prémium pueden resultar inútiles, porque no estás trabajando en consonancia con la biología propia de tu piel”.
Por ejemplo, los brotes de acné que tenga una persona pueden no estar provocados por los mismos factores que los que tienes tú (el estrés, las hormonas o la contaminación, por ejemplo) y lo mismo pasa con la rosácea o las líneas de expresión. Si puedes, acude a un especialista para recibir consejos personalizados y una rutina estructurada así como para entender qué elementos activos necesitas y cómo usarlos en vez de pasarte la vida dudando de si estás usando los productos correctos.
3. BUSCA PRUEBAS
“Es muy importante diferenciar entre las pruebas científicas y el marketing y centrarse en lo que nos dicen las investigaciones, dejando a un lado las modas. Sin embargo, cuando hablamos de pruebas, los retinoides son de los pocos ingredientes de cuidado facial que han demostrado reducir las líneas de expresión y mejorar la textura al aumentar la producción de colágeno, ayudar a atenuar las manchas causadas por la edad y homogeneizar la pigmentación irregular”, afirma la doctora Alpa Kanji, dermatóloga en The Bronte Clinic. “Los encontramos en productos con receta y también en versiones menos potentes, como los retinoles, presentes en muchos otros productos. Su efectividad ha sido probada a través de investigaciones serias”.
4. Deja de usar productos en exceso
Aparentemente, casi tres cuartos de los usuarios de productos de cuidado facial no usan la cantidad adecuada de cada uno de ellos porque usan demasiado. El resultado es que sobrecargan la piel, gastan más dinero en productos y podrían estar haciendo más mal que bien. “Los últimos años hemos vivido la moda de aplicar los productos por capas, mezclando ácidos, sérums y activos distintos. Pero en este caso menos es más. Las rutinas excesivamente complejas y usar más de 1 o 2 dosis de productos pueden irritar la barrera de la piel, así que es mejor ser frugal y estratégico con tus productos”, explica Jay Clayton, propietario y especialista en estética de Luxe Aesthetics.
5. TEN EN CUENTA LA ÉPOCA DEL AÑO
Si cambiamos de armario según la estación, ¿por qué no hacemos lo mismo con el cuidado de nuestro rostro? No todos los ingredientes funcionan bien durante todo el año, dado que la barrera de la piel tendrá distintas necesidades según la época en la que estés. “Los activos como BHA, un exfoliante químico como el ácido salicílico, puede funcionar muy bien para mejorar la textura de la piel, porque penetra en los poros y disuelve la grasa y las células de piel muerta. Son geniales para el verano, cuando la piel suele producir más sebo”, afirma la experta Charlotte Murdock. “Sin embargo, en invierno, el ácido salicílico puede no ser el mejor exfoliante para la piel. Los exfoliantes químicos en invierno pueden dañar la importantísima barrera de la piel, en un momento del año en el que el tiempo seco y frío pueden resultar dañinos para la piel y acabar con sus aceites naturales. Por eso es importante cuidar qué activos utilizamos y nutrir bien la piel con buenos sérums e hidratantes que nos protejan de las bajas temperaturas”.
6. OBVIAMENTE, NO TE OLVIDES DE LA PROTECCIÓN SOLAR
Protegerse de los rayos UV todos los días es un mandamiento no negociable del cuidado facial. Y sin embargo, aún queda gente que piensa que solo tiene que aplicarse SPF cuando están de vacaciones, cuando sale el sol o que creen que la protección solar que incluye su maquillaje es suficiente. Spoiler: no lo es. “Es muy sencillo: protegerse frente a los rayos UVA y UVB ayuda a prevenir daños en el ADN que aceleran el envejecimiento y potencian las condiciones que resultan aún más contraproducentes para tener una piel sana”, afirma Kate. La inflamación, la pigmentación, la rotura del colágeno, las líneas de expresión, la firmeza… El SPF no es omnipotente, pero ayudará a cuidar esos aspectos durante más tiempo.