Día 2: Identificar tus rasgos y el auténtico poder de lo femenino

Mo explica qué son los rasgos masculinos y femeninos, y por qué entenderlos puede aportar más alegría al mundo. También tenemos una meditación calmante para aumentar la positividad.

 

Día 2 Artículo: Descubre tus rasgos característicos 

 

Empecemos por lo básico: los rasgos femeninos y masculinos no están determinados por el género ni la biología. “Dentro tenemos todos los mismos rasgos, solo que en distintas cantidades” explica el embajador de Rituals Mo Gawdat. “Mi análisis afirma que existe una correlación estadística en términos de recurrencia e intensidad de ciertos rasgos entre los biológicamente femeninos y masculinos y por eso los llamo así. Es importante identificarlos porque todos hemos suprimido muchos de ellos”, explica Mo. “Vivimos en un mundo capitalista que se mueve por rasgos predominantemente masculinos: es competitivo, está orientado a los resultados y se centra en 'hacer' cosas. No usamos muchos de nuestros rasgos femeninos que tienen que ver con el 'ser', como la intuición, porque nos han hecho creer que no tienen tanto valor, que no contribuyen lo suficiente como para ganar un sueldo al final del mes o para producir más cosas. Pero estamos ‘haciendo’ demasiado de cosas incorrectas. Los rasgos que nos llenan de las cosas correctas, la creatividad y la empatía, son femeninos y son esos los que debemos potenciar para traer más alegría al mundo”. 

 

Podemos ver ejemplos concretos fácilmente. Cuando la firma global Deloitte pidió a 5000 empleados que clasificaran los valores más importantes que convierten a alguien en un buen líder, tres de los cinco primeros eran rasgos asociados con lo femenino: comunicación, flexibilidad y paciencia. En el mundo de la política, el denominado “poder blando”, donde los acuerdos se alcanzan mediante la colaboración en lugar de la coerción, conlleva el uso de más rasgos femeninos que masculinos. El presidente Obama es un excelente ejemplo de un líder que ha usado rasgos femeninos para obtener resultados positivos. 

 

La pregunta es cómo incorporar esta idea en nuestro día a día. Se trata de reconocer los rasgos a los que recurrimos de manera predeterminada y preguntarnos si al usar otros obtendríamos un mejor resultado. “Usamos algunos de nuestros rasgos con más frecuencia y hay otros que hemos reprimido”, explica Mo. “Ningún rasgo es malo por sí solo, pero, al utilizar otros, obtienes una perspectiva diferente que te permite resolver problemas que antes parecían imposibles y atraer cosas buenas para ti, para tu familia y para el resto del mundo”. 

 

Cómo calificar tus rasgos 

*Mira esta lista y reflexiona sobre qué rasgos muestras con más frecuencia cuando estás en el trabajo, con tus amigos y con un ser querido.  

 

*Puntúa del 1 al 10 cada rasgo en cada escenario y suma los resultados para ver si estás equilibrado o te inclinas más por lo femenino o lo masculino. 

 

*La próxima vez que necesites resolver un problema, acabar una discusión o afrontar un reto en el trabajo, piensa en el rasgo al que normalmente recurrirías y reflexiona si usar uno diferente resolvería el problema de una manera más positiva y equilibrada. 
 

RASGOS FEMENINOS  

Intuición: la capacidad de sentir de manera instintiva, saber qué es lo correcto pero no poder realmente cuantificar por qué. Si se tiene demasiada, concentrarse en algo concreto puede ser difícil. 

 

Diversión: es importante tener una actitud divertida en la vida para que incluso las tareas más arduas sean un poco más alegres. Sin embargo, su exceso puede derivar en una falta de compromiso para terminar lo que empiezas.  

 

Apreciación de la belleza: ser capaz de encontrar la belleza y la alegría en las cosas que te rodean es una habilidad maravillosa, pero centrarte demasiado en ello puede alejarte de las realidades de la vida con las que todos tenemos que lidiar.   

 

Empatía: sentir lo que otra persona siente es un rasgo increíble, pero demasiada empatía te lleva a centrarte en los aspectos negativos del mundo.  

 

Creatividad: tener ideas asombrosas sin las limitaciones de la realidad es algo maravilloso, pero demasiada creatividad puede llevarte a pensar constantemente en las posibilidades sin convertirlas en realidad. 

 

Ser: el rasgo femenino definitivo, que se centra en sentir las cosas. Sin embargo, si solo te centras en ello, no lograrás hacer demasiadas cosas. 

 

RASGOS MASCULINOS 

Pensamiento lineal: permite prever todos los pasos necesarios para resolver un problema, pero un exceso de él puede transformarse en testarudez.  

 

Control: saber cómo lidiar con las situaciones y crear un plan para obtener los mejores resultados es una gran habilidad, pero su exceso no deja lugar a la espontaneidad.  

 

Fuerza: es un rasgo que todos hemos necesitado desde la época de las cavernas, ya que aprovecha nuestra necesidad innata de sobrevivir. Sin embargo, su exceso se transforma fácilmente en agresión y violencia. 

 

Compasión: la capacidad de hacer lo necesario para aliviar la negatividad es muy positiva, pero su exceso puede volverte inmune a los sentimientos. 

 

Asertividad: te permite compartir tu punto de vista y ser escuchado, pero su exceso puede conducir a la intimidación. 

 

Acción: siempre es esencial hacer algo, pero su exceso nos priva de la oportunidad de conectar con nosotros mismos. 

 

Día 2 Meditación: Una meditación para reflexionar y ser más empático 

Es fácil dejar que la negatividad, las interminables listas de tareas, la burocracia de la vida y los dramas sentimentales tomen el control de tu vida. Nuestras agendas y mentes están hasta arriba de cosas y solemos olvidarnos de la necesidad de parar y dedicar unos momentos a reflexionar. Esta meditación te ayuda a centrarte en lo que te impulsa a seguir adelante con alegría y optimismo.  

 

En solo siete minutos, este ejercicio te aporta la paz que tanto necesitas, te ayuda a calmar la mente y centrarte en tus prioridades y las cosas positivas. Al darte este tiempo, te regalas una compasión muy necesaria, para llenarte de alegría y compartirla con el resto del mundo. Y no hay nada mejor que puedes darte hoy y cada día.  

 

 

¡Haz clic y empieza la lección 3! Mo nos enseña pequeños hábitos de felicidad y cómo crear un día lleno de positividad.