Descubre el significado de la luz en tu rutina diaria

El verano es el momento del año en el que dejamos de lado nuestros rituales y rutinas habituales. Si tenemos niños, tendrán vacaciones del colegio. Si trabajamos en una oficina, notaremos que estamos más intranquilos en los días de buen tiempo. Parece que estamos cada día (u hora) soñando con unas vacaciones al lado del mar.

 

En vez de luchar contra el ritmo natural de esta época del año, lo mejor es que nos dejemos llevar por el mismo, para conectar de un modo más profundo con nuestro ser, así como con el mundo que nos rodea. Somos seres intuitivos y los distintos momentos del año vienen acompañados de diferentes energías, actividades y temas en nuestras vidas.

Si prestamos atención a lo que realmente está en el “aire” durante cada época, crearemos prácticas que están en armonía con la naturaleza y sus ciclos. Me gustaría centrarme en lo que considero que es, como no podría ser de otro modo en verano, el tema central, la luz, y proponerte algunas maneras de ser más consciente de su presencia y desarrollar rituales relacionados con la misma.

Descansar no es no hacer nada y estar tumbado sobre el césped y bajo los árboles en un día de verano, escuchando el murmullo del agua o viendo las nubes flotar en el cielo, no supone, en modo alguno, una pérdida de tiempo.

John Lubbock

 

El verano es, por supuesto, la época del año en la que hay más luz. Los días son más largos y las noches más cortas. Solemos trasnochar más o despertarnos un poco más temprano por las mañanas.

Pero la luz también tiene mucho significado metafórico para las personas.

 

1. Físicamente

Esta es la estación del año en el que el cuerpo pide alimentos “light” — frutas jugosas y ensaladas, alimentos que nos ayudan a permanecer frescos, tranquilos e hidratados. En esta época, deberemos preparar platos refrescantes.

Según el experto en Ayurveda John Douillard, “si adaptamos nuestra dieta y estilo de vida a la estación del año, nuestra flora intestinal cambiará drásticamente y mejoraremos nuestra salud.” En verano, Douillard recomienda apostar por alimentos dulces, amargos y astringentes, tales como ensaladas, verduras al vapor, frutas y aceite de coco, y evitar alimentos condimentados, calientes o ácidos, como el café y la comida picante. Beber regularmente agua de coco o agua infusionada con pepino te ayudará a permanecer hidratado.

Un ritual que te recomendamos: Compara tu cuerpo con una embarcación sensible pero potente; una que navega a merced de la naturaleza y de las estaciones del año. Antes de preparar tu comida, pedir en un restaurante o hacer la compra, tómate tu tiempo (cierra incluso un momento los ojos) y mira a ver cómo se siente tu cuerpo, así como lo que realmente necesita. Selecciona alimentos según lo que te apetece y necesitas en ese momento, prestando siempre atención a cómo te sientes al comerlos o poco después de hacerlo. Si te sientes acalorado o irritado después de comerlos, modifica tu elección y apuesta por alimentos más refrescantes.

 

2. Energéticamente 

La luz nos ofrece una de las fuentes de “prana” o energía vital más potentes: el sol. Pero debemos saber cómo aprovechar esta energía a nuestro favor, en vez de calentarnos en exceso o saturarnos de energía tomando demasiado el sol. Si hacemos ejercicio a las horas de más calor del día, corremos el riesgo de quedarnos sin energía. Es mejor que te centres en absorber el prana solar de la mañana o de la tarde, cuando el sol es menos intenso.

Un ritual que te recomendamos: Una vez a la semana, siéntate solo al sol a primeras horas de la mañana o últimas de la tarde. Cierra tus ojos y apoya las manos abiertas sobre tu regazo. Inspira y expira lenta y confortablemente y con una pauta regular. Céntrate, durante cinco minutos, en absorber el prana o energía del sol. Deja que recorra todo tu cuerpo aportándote energía y fuerza vital. Procura no hacer esto con demasiada frecuencia o demasiado tiempo, ya que puedes sobresaturar tu sistema de energía.

 

3. Psicológicamente

El verano es época para la extroversión. Mientras que en invierno solemos mirar más hacia dentro, en verano lo hacemos más hacia fuera. En mi papel de psicóloga profunda, suelo recomendar a las personas que, durante esta época del año, no se centren demasiado en realizar un trabajo interno “intenso” (o que profundicen demasiado en sus propios “demonios” personales).

Desde el punto de vista psicológico, lo mejor es dedicar el verano a actividades más ligeras, como el descanso y la relajación, el humor, las relaciones, las reuniones sociales y otros aspectos más livianos de nuestra vida y personalidad. Intenta distanciarte de las pantallas y de cualquier actividad que te mantenga puertas adentro. Céntrate, por el contrario, en salir fuera — fuera de tu casa, fuera de tu cabeza, fuera de tu zona de confort — y contacta con el mundo natural. Recupérate psicológicamente a través del juego, los viajes y el descanso.

Un ritual que te recomendamos: Intenta planificar un detox digital. Es decir, fuera teléfonos, ordenadores, televisores, nada de todo esto. Como mínimo, durante un total de 24 horas o incluso más, si puedes resistir la tentación de consultar constantemente tu móvil. Según varios estudios, pasar horas delante de una pantalla provoca problemas, como la fatiga mental y el letargo físico. Hace poco leí un artículo de una madre que había decidido que los veranos en familia iban a ser “libres de pantallas.” Escribía, con pasión, sobre cómo esto había transformado totalmente la salud psicológica, compromiso e imaginación, no solo de sus hijos, sino de toda la familia.

 

Quizás esto es algo que te interese y que puedes probar. Informa a las personas de tu entorno sobre este cambio y prueba a cumplirlo. También puedes pedir a alguien que te dé un toque, si no te atienes al plan. Si buscamos la luminosidad del verano, saldremos automáticamente al exterior, de un modo más consciente, al mundo y a las relaciones que nos rodean.

 

Deborah Quibell

Escritora profesional, sanadora y profesora, Deborah Anne Quibell defiende apasionadamente el poder de la respiración, respaldada por los resultados de investigaciones académicas en los campos del yoga y la espiritualidad. Instructora experimentada del d Institute for Inner Studies, tiene un doctorado en psicología profunda y enseña curación pránica, además de yoga y meditación tanto en estudios, como empresas y medios on line.