Día 1: Canalizar la energía negativa hacia la positiva

¡Bienvenidos al día 1! Hoy, Mo nos revela cómo podemos convertir los sentimientos negativos en una fuerza para la felicidad. Además de inspirarnos con geniales temas de conversación que ayudan a tener momentos más significativos.

 

Día 1 Artículo: Cómo canalizar las emociones negativas 

Si logramos reconocer y gestionar las emociones que nos hacen sentir mal, podemos transformarlas en alegría. Prueba estas soluciones cuando lo veas todo negro. 

 

Una vida llena de alegría no significa no experimentar nunca una emoción negativa. Eso es imposible. “Junto con todas las emociones buenas, tenemos que aceptar también las negativas”, explica Mo Gawdat, embajador de Rituals. Te enseñamos a lograrlo. 

 

Siente lo que sea que estás sintiendo 

“Lo primero es reconocer cómo te sientes. No intentes resolver el problema, sino entenderlo. Pregúntate por qué estás enfadado o alterado. Algo tan sencillo como conectar la emoción con el pensamiento te aporta la distancia que necesitas para serenarte. 

 

Estar presente 

“Estar presente es una habilidad clave para estos momentos de tensión. Se trata de ser consciente de lo que está pasando y centrarte en solo una cosa que necesites hacer en ese momento preciso”, explica la psicóloga Jess Baker. “Imagina que estás llevando a los niños al cole y te están volviendo loco, hay un atasco tremendo, llegas tarde y notas cómo te envuelve la negatividad. Deja que todo quede en un segundo plano y céntrate solo en una cosa. Por ejemplo, ¿notas cómo tus manos tocan el volante? Reflexiona sobre lo único que tienes que hacer en este momento, que es conducir de manera segura. Estar presente te permite seguir adelante y lograr lo que necesitas conseguir sin dejar que las emociones negativas sigan tomando fuerza”. 

 

La negatividad no te lleva a ningún sitio 

“Cuando te encuentres en un mal momento, recuerda que la negatividad no te lleva a ningún sitio”, recomienda Mo. “De hecho, la negatividad puede hacer daño a alguien que te importa. Por el contrario, la positividad siempre te ayuda a seguir adelante. Al pensar de esa manera, llegarás a un punto en el que, en una situación negativa, te preguntes por qué te estás haciendo eso”. 

 

Vuelve a tu diario de gratitud 

Si parece que los pensamientos negativos te van a hacer descarrillar, echa mano del diario de gratitud, tu lista de cosas felices, esas fotos que siempre te arrancan una sonrisa… Cualquier cosa que te ayude a ver lo positivo de tu vida. “Es una manera estupenda de acabar con el círculo vicioso de negatividad del cerebro y llenar ese vacío con ideas positivas”. 

 

Haz preguntas positivas 

“Haz una lista de preguntas genéricas que puedes hacerte en los momentos difíciles y que te preparen para tener una reacción positiva. Por ejemplo, ¿qué tiene de bueno esta situación? o ¿qué te gusta de ella? Al entrenar a tu cerebro para ver lo positivo y centrar en ello tus pensamientos, te convertirás en un experto en ver el lado bueno de las cosas”. 

 

Promotores del cambio 

Piensa en algunos ejemplos de personas reales que hayan logrado convertir algo negativo en una fuerza mundial de positividad. No se trata de extrapolar la positividad a una escala mundial, sino de entender la esencia de lo que hicieron y que se nos aplica también a todos los demás: cuando pasa algo malo podemos dejar que nos arrastre a lo más oscuro o podemos elegir canalizar nuestras emociones y dirigirnos hacia lo positivo y la alegría. 

 

1. Mahatma Gandhi 

“Un hombre al que le muevan las emociones negativas puede tener buenas intenciones, puede ser sincero en sus palabras, pero nunca encontrará la verdad”. 

 

Abogado, político y activista social, Gandhi lideró el movimiento nacionalista contra el mandato británico de la India y luchó para que las personas más pobres de su país tuvieran más derechos. Estuvo en la cárcel muchas veces, pero siempre creyó en la protesta no violenta y el pacifismo, lo que le ayudó a lograr el fin del mandato británico sobre el país e inspiró infinidad de movimientos pacíficos y no violentos en todo el mundo. 

 

2. Nelson Mandela 

“Mientras me dirigía hacia la puerta que me iba a conducir a la libertad, sabía que si no dejaba atrás el rencor y el odio, jamás saldría de la prisión”. 

 

Abogado y político, Nelson Mandela estuvo en prisión durante 27 años por liderar el movimiento que luchaba por acabar con el apartheid en Sudáfrica. Habló públicamente sobre cómo no permitió que las emociones negativas le consumieran mientras estaba encarcelado y cómo se centró en las cosas buenas que sabía que podía hacer. Gracias a su liderazgo se puso fin al apartheid y se logró una mayor igualdad.  

 

3. Malala Yousafazi 

“Murieron la debilidad, el miedo y la desesperanza. Nacieron la fuerza, el poder y la valentía”.  

 

A Malala la dispararon en la cabeza los talibanes cuando volvía a casa después del colegio. Pese a las amenazas de muerte, ha seguido defendiendo el derecho de las niñas a la educación en todo el mundo y se ha convertido en la persona más joven en recibir el Premio Nobel de la Paz. Es una escritora de renombre y el documental que explora su figura ha sido nominado al Oscar.    

 

Día 1 - Tarea - Seis maneras de tener una conversación con significado 

 

A partir de hoy, comprométete a prestar más atención a la manera en que abordas las conversaciones casuales. Usa nuestra técnica de “preguntas y respuestas auténticas” para tener conversaciones con un mayor significado y conectar de verdad con los demás.  

 

En vez de preguntar “¿Qué tal estás?”… 

 

Abre la conversación 

“Ofrece algo que pueda dar pie a una conversación bidireccional y evita un sí o un no como respuesta”, sugiere la psicóloga Jess Baker. “¿Qué has hecho hoy?” es una buena manera de empezar una conversación que resulta específica pero no demasiado intrusiva. 

 

Dale un toque personal 

“Para conectar con un desconocido por primera vez, empieza con algo que le resulte específico”, sugiere el embajador de la felicidad de Rituals, Mo Gawdat. Por ejemplo: “Hola, me encanta tu tatuaje. ¿Qué significa?” “Esta pregunta demuestra que te importa como individuo y que quieres ir más allá de los saludos mecánicos y estándares”. 

 

Usa experiencias pasadas  

“Si estás hablando con alguien a quien ya conocías, intenta recordar algo que mencionara en vuestra última conversación y úsalo como punto de partida. Por ejemplo, si tenía un familiar que no se encontraba bien, pregúntale si está mejor”, recomienda Mo.   

 

En vez de responder “Estoy bien”… 

 

Devuelve la pregunta 

“Si no te apetece enumerar todas las preocupaciones que tienes en la cabeza”, comenta Jess, “puedes intentar responder con otra pregunta. Puede sonar extraño, pero incluso hacer la misma pregunta que te han hecho a ti te permitirá dar pie a una conversación auténtica”. Decir algo como “Yo me estaba preguntando lo mismo sobre ti. ¿Qué tal ha ido tu semana?” para responder cuando tu amigo te pregunta “¿Qué tal estás?” demuestra que quieres interactuar de una manera con significado y te da tiempo para preparar tus respuestas. 

 

Ranking de felicidad 

“Tengo tres respuestas preparadas para cuando me preguntan qué tal estoy” afirma Mo Gawdat. “La primera: Llevo unos días complicados. La segunda: Todo bien. Y la tercera: Pocas veces he estado mejor”.  

 

¿Cómo te sientes realmente? 

Di la verdad. “Al ofrecer algunos detalles sobre cómo te sientes y decirlos en voz alta, por ejemplo, decir que hay algo que te preocupa en tu trabajo o tu relación, es de gran ayuda en muchos aspectos. En primer lugar, si te cuesta abrirte, dar a la persona solo un poco de información le indica que le estás permitiendo ir un poco más allá contigo y te aporta a ti la confianza necesaria para hablar un poco más de lo que sientes. En segundo lugar, fortalece la conexión que tienes con esa persona y le aportará la confianza para venir a ti cuando tenga algo de lo que hablar. Por último, al permitirte verbalizar lo que te preocupa te das la oportunidad de reflexionar sobre cómo te sientes de verdad” afirma Mo.

 

Haz clic aquí para ver la segunda lección, que nos enseña a identificar los rasgos masculinos y femeninos para ser más felices, además de una meditación calmante.