Historias a flor de piel: Una conversación con Yoella Nygren

Bienvenidos a Historias a flor de piel. En esta serie de artículos hablamos con mujeres reales sobre sus rostros igualmente genuinos. 

 

Muchas personas nos sentimos inseguras en nuestra piel y, seguramente, pensamos que no está a la altura de los poco realistas estándares de la industria de la belleza. Creemos que ha llegado el momento de hablar sobre lo que significa tener una piel y un rostro auténticos. Hoy hablamos con Yoella Nygren, modelo e influencer de la piel. Esta es su historia y la de su rostro. 

 

¿Qué significa para ti la belleza? 

Para mí, la belleza es expresar tu yo más auténtico y ser tú misma en 

todos los aspectos. 

 

¿Podrías describirnos cómo es la piel de tu rostro? 

Mi rostro apenas tenía alguna marca hasta que llegué a la veintena. Estaban pasando muchas cosas en mi vida y eso me provocó una reacción en la piel. Fue una época muy dura. Que te salga acné cuando ya eres adulto puede resultar incluso más difícil que cuando eres adolescente. 

 

¿Cómo ha sido tu proceso de sanación? 

Al principio, pensaba que el acné era algo externo y fácil de tratar. Pero no fue así. Cuando me adentré en este proceso de sanación, entendí que mucho se debía en parte a lo que me pasaba a nivel interno. Estaba pasando por una mala época. Estaba muy estresada. No dormía bien y el estrés del acné solo empeoraba las cosas. Estaba en un bucle de negatividad del que me costó salir. Sanar la piel me hizo adentrarme en un viaje más amplio y es algo que nunca se acaba, en el que aún estoy inmersa. Cada día aprendemos algo nuevo sobre nosotros mismos y necesitamos ser sinceros y aceptar lo que somos. 

¿Cómo ha afectado tu piel a la confianza que tienes en ti misma? 

El acné quístico es doloroso a nivel físico, pero también crea inseguridades a nivel interno. Cada vez que conocía a alguien o que me encontraba en un entorno nuevo, sentía que la piel de mi rostro era todo lo que veía la gente. Se convirtió en mi personalidad. Era tan insegura que dejé de salir y hacer las cosas que me gustaban. Hasta que un día me harté de ser tan insegura y decidí empezar a vivir para mí misma. 

 

¿Cuál fue el punto de inflexión para ti?  

Cuando me abrí una cuenta en Instagram. Me prometí a mí misma que sería Yoella al 100 %, mostrándome tal y como era en cualquier situación. Al principio no fue fácil, recuerdo cuando publiqué la primera foto sin nada de maquillaje. Tuve mucho miedo, pero las reacciones fueron muy positivas. Todo el mundo me animó y había personas que estaban pasando por lo mismo. Eso me impulsó a seguir haciéndolo. Y hasta el día de hoy. 

 

Si echas la vista atrás, ¿qué te gustaría que supiera tu yo más joven? 

No tengo muchas fotos mías sin filtros antes de que cambiara de mentalidad y el acné me salió cuando mi hijo era bastante pequeño. No tener fotos juntos en las que no tenga un filtro es algo de lo que me arrepiento. Pero lo único que puedes cambiar es el futuro. Por eso intento no centrarme mucho en el pasado. 

 

¿Cómo ha influido la piel de tu rostro en tus relaciones con los demás? 

Intento tener una relación sincera con mi hijo y hablar de las cosas que también me resultan difíciles. Recuerdo que, cuando era pequeño, no le daba mucha importancia a mi acné, pero a medida que fue creciendo empezó a hacer preguntas. En un momento dado no quería tocarme el rostro, lo que me resultó muy duro. Creo que afecta a las relaciones de muchas maneras distintas. Románticamente también fue difícil porque me preocupaba tanto de mi piel que me olvidaba de centrarme en cómo me sentía en cada momento. 

 

¿Qué te aporta confianza ahora? 

Entrar en una habitación y saber que soy 100 % Yoella me aporta mucha confianza. Antes veía la confianza como algo que debía tener o algo que es fácil de aprender. Pero he comprendido que, en realidad, es algo que haces activamente. Mi piel forma parte de mí y me quiero. 

 

En Instagram compartes muchos looks de maquillaje bastante atrevidos, ¿qué es lo que te inspira? 

Antes nunca usaba colores atrevidos porque sentía que no tenía derecho. Me daba mucho miedo atraer la atención hacia mi acné. Con este proceso, empecé a sentir más confianza en mí misma y en un momento dado me dije que claro que podía ponerme sombra de ojos naranja. A veces divertirnos es todo lo que necesitamos para volver a ser positivos y optimistas. 

 

¿Tienes alguna meta para tu piel? 

He dejado a un lado la idea de “piel ideal”. Obviamente, sigo intentando curarla y que esté lo más sana posible. Pero mi objetivo no es que esté inmaculada. Para mí la piel perfecta es la que está sana y la que no es el centro de tu vida. No siempre tienes que verlo todo desde el optimismo, pero la piel te va a seguir siempre, vayas donde vayas, así que mejor aceptarla tal y como es y hacer lo que puedas por sanarla.