Down to Earth (Conexión con la Tierra): atesorar sabiduría alrededor del mundo

Durante cinco años, viajando por seis continentes, los cineastas Renata Heinen y Rolf Winters y sus tres hijos emprendieron un viaje de descubrimiento para conocer la sabiduría de los Guardianes de la Tierra. Descubrieron que las comunidades indígenas vivían en total armonía con su entorno, lejos de nuestra cultura basada en la tecnología. Down to Earth (Conexión con la Tierra) es el documental inspirado en sus viajes. Hablamos con Rolf Winters sobre esta experiencia.

 

Debéis de haber vivido momentos muy especiales en cinco años, ¿verdad?

“Una de nuestras experiencias más significativas fue en la pequeña isla frente a la costa norte de Australia, en el corazón de la patria aborigen. Fue casi un milagro conseguir el permiso para poder estar allí́, ya que no reciben extranjeros. Nos dieron un permiso para una estancia de dos noches, y tuvimos que llevar nuestra propia comida y procurarnos cobijo. Además, nos dijeron que no podíamos filmar.  Pero nada podría habernos preparado para la forma en que fuimos recibidos en aquella pequeña comunidad. El líder del clan y la curandera, Laklak, nos recibieron con una ceremonia de sudor, donde nos restregaron su sudor para que los espíritus de la isla nos reconocieran.

Antes de que nos diéramos cuenta, nuestros niños corrieron a jugar con los “pequeños convictos” adolescentes que ella misma se dedica a rehabilitar en la isla remota, poniéndoles en contacto con la naturaleza. Sentados junto al fuego por la noche sentimos que estábamos reconectando con nuestros propios antepasados, había una conexión muy profunda. Esa misma noche, Laklak nos invitó́ a quedarnos en la isla el tiempo que quisiéramos. Antes de irnos, dos meses después, fuimos adoptados por su familia”.

 

¿Qué descubristeis sobre vosotros en este viaje?

“Una de las cosas más importantes que todos nosotros aprendimos es que necesitamos muy pocas cosas materiales cuando vivimos en conexión con la naturaleza. Aunque todos teníamos solo una mochila, en realidad nos sentíamos con demasiado equipaje, especialmente cuando vivíamos con tribus aisladascomo los Shuar en la selva amazónica o los San en el desierto de Kalahari. La sencillez y el equilibrio de la vida que experimentamos fue uno de los grandes regalos de este viaje. Tienen muy poco, pero al mismo tiempo sientes que tienen absolutamente todo, porque no dependen de otras cosas, como nos sucede a nosotros. Solo dependen de la naturaleza”.

 

¿Alguna sorpresa?

Lo que nos sorprendió́ como padres es lo flexibles y adaptables que son los niños. Al principio no siempre era fácil, pero cuando nos dejábamos llevar y nos olvidábamos de lo que queríamos y lo que habíamos planeado, nuestros hijos se sentían muy a gusto en cualquier nueva comunidad que visitábamos. De hecho, eran los primeros en comunicarse y por supuesto en jugar con los niños de la tribu, mientras nosotros todavía estábamos tratando de entrar en contacto con los mayores a través de un intérprete.

 

Para muchos de nosotros, renunciar al trabajo para viajar puede ser un imposible. ¿Tienes algún consejo o reflexión del viaje que podamos aplicar a nuestra vida cotidiana?

“Tenemos mucho que aprender de nuestros hermanos y hermanas indígenas en nuestra sociedad moderna, y en muchos aspectos de la vida: cómo nos conectamos con la naturaleza y todas las formas de vida, cómo guiamos y educamos a nuestros hijos, cómo vemos nuestra salud y el concepto de felicidad, la forma en que elegimos y educamos a los líderes. Pero sobre todo, cómo navegamos por el camino de la vida como seres humanos.

Nuestro mundo se ha vuelto tan estructurado, tenemos tanta sobreestimulación de información que muchas veces consideramos que nuestra mente racional es nuestro único procesador y nuestra brújula. Esa podría ser la mayor diferencia con los Guardianes de la Tierra, que confían totalmente en su corazón y dependen de sus habilidades intuitivas para navegar por la vida. Las grandes decisiones se toman desde el corazón y las pequeñas, con el cerebro, dicen”.

 

¿La transición a la vida “normal” os ha costado mucho tanto a vosotros como a los niños?

“La transición ha sido todo un desafío. Ahora vivimos en una zona verde entre Londres y Brighton, que elegimos porque tiene una escuela con un sistema único, una comunidad con un espíritu libre y por estar rodeados de naturaleza. El ritmo de vida aquí́ es más tranquilo. Ahora ya no podríamos regresar a la ciudad ya no es una opción que podamos barajar.

La transición fue diferente para cada uno de nosotros, las chicas estaban ansiosas por hacer amigos. Pero aun así́, es todo muy diferente: hay patrones y sistemas con los que lidiar.

 

¿Puedes compartir algunos de los “aprendizajes” de vuestro viaje?

Hemos llegado a comprender cómo todos los aspectos de la vida están interrelacionados. Tómate el tiempo para reconectar con la naturaleza y contigo mismo, y podrás conectar con todo lo demás: las personas, los animales, las plantas y el mundo que no es físico.

Sigue tu corazón e intuición en cada decisión de tu vida y anímate a experimentar, así́ evitarás sentirte atrapado física, emocional o mentalmente. Sigue desafiando tus hábitos y creencias, mantén una mente abierta, camina descalzo, mira las estrellas por la noche y ama incondicionalmente para mantenerte en sintonía.

 

¿Has desarrollado algún hábito a lo largo de tu viaje?

“Cada vez que empezábamos un viaje en coche, tren o avión, nos conectábamos entre nosotros, nos cogíamos de la mano y nos concentrábamos en el pensamiento de tener un viaje seguro y sin problemas. Y cuando dejábamos un lugar, hacíamos una pequeña ceremonia sencilla para mostrar gratitud. La ceremonia más simple, que aprendimos de los nativos americanos, es la de dejar un poco de tabaco y agradecer a la tierra y a los espíritus por cuidarnos. Los niños lo han aprendido y lo hacen a su manera”.

 

¿Por qué la naturaleza es una parte tan importante de esta sabiduría?

“Somos naturaleza, algo que hemos olvidado en nuestra sociedad. Un niño lo sabe de manera innata, pero la sociedad nos dice algo diferente: que podemos poseer, usar y manejar la naturaleza. Nunca seremos seres sostenibles si no comenzamos a entender nuestra coexistencia y cuál es nuestro lugar en el ciclo de la vida.  Cuando estás realmente conectado con la naturaleza y la vida, tus acciones cambian y tus necesidades también. Tras las cosas tangibles hay una capa completamente diferente y que es lo que más necesitamos recuperar: nuestra conexión con la naturaleza. Allí́ está la fuente de nuestra conexión espiritual. Creo que este es uno de los mensajes más importantes de los Guardianes de la Tierra”.

 

Bajar el ritmo de la vida diaria es una parte importante de la filosofía de Rituals... ¿vosotros lleváis un ritmo más tranquilo que antes?

“¡Claro que sí! Esa es la otra parte de la ecuación. Hoy en día vamos tan rápido que olvidamos la esencia de la vida. No hay nada de malo en ser eficiente cuando hacemos las cosas, pero nuestro mundo actual se ha obsesionado con la idea de que cuanto más rápido, mejor. Pero esto genera una sobreestimulación de información y ruido en nuestras mentes que nos desconecta de nuestro ser real. Tenemos que bajar el ritmo de la vida diaria de vez en cuando y escuchar las sabias palabras de nuestro amigo nativo americano Mukwa Ode que siempre dice: ‘Cuanto más lento vas, más obtienes’”.