Domina el arte de bajar el ritmo

La vida de hoy se parece bastante a la de un tren de alta velocidad. La gente se sube y baja para llegar a su destino, a la siguiente tarea que hacer, al próximo gran objetivo. El paisaje pasa justo frente a nosotros por la ventana pero estamos yendo tan rápido que no somos capaces de ver o experimentar su belleza. ¿Cómo podemos cambiar esto?

 

La respuesta es simple: baja el ritmo, da un paso a un lado y disfruta de un momento de silencio.

Porque la vida no se trata de llegar a un punto en particular, se trata de encontrar la felicidad entre los destinos. Deja el piloto automático y vive el momento presente, en todo momento. Tómate el tiempo para transformar tus rutinas habituales en rituales significativos y redescubrirás la belleza de la vida.

 

Podemos oírte pensar, "eso suena maravilloso, pero estoy demasiado ocupada. Además, ni siquiera sé cómo empezar a bajar el ritmo".

 

Como dice el proverbio Zen: "deberías sentarte a meditar durante veinte minutos todos los días, a menos que estés demasiado ocupado. Entonces deberías sentarte una hora".

 

Meditando “fuera de la caja”

Obviamente no somos tan ingenuos de creer que todos las personas tienen una hora completa para meditar todos los días. Consultamos este tema con nuestra experta en meditación Deborah, y en su vídeo exclusivo, ella enseña una práctica de meditación que se adapta incluso a las agendas más apretadas.

 

Además, no solo meditando puedes bajar el ritmo. Y para que lo compruebes por ti misma hemos creado una lista de formas en las que puedes relajarte, añadir significado a las tareas de todos los días y crear momentos únicos de meditación que no requieren mantras, incienso o una hora de tu tiempo.

 

1. Toma el camino más largo a casa

En lugar de tomar el metro, el bus o lo que te haga llegar más rápido, elige el medio que más te guste aunque tardes un poco más. Un medio que te permita disfrutar lo que ves, lo que oyes, sientes y hueles. Ponte tus bambas y ve caminando o sube a la bici, la naturaleza se mueve a su propio ritmo, y tú también.

 

2. Deja que la música te acompañe

Se dice que la música es el lenguaje del alma. Elige tu lista de reproducción favorita y déjate llevar, canta en voz alta y muévete al ritmo de la música. Está científicamente comprobado que ambas cosas reducen los niveles de estrés. ¿Necesitas inspiración? Hemos seleccionado algunas listas de reproducción de Spotify que te ayudarán a bajar el ritmo, incluida una especialmente pensada para que te relajes en casa.

 

3. Haz un detox digital

A todos nos encanta perdernos en nuestros móviles y disfrutamos de la comodidad de estar "enchufados" las 24 horas, los 7 días de la semana. Pero puede afectar nuestra salud mental darle a Internet tanto espacio en nuestra vida. Aquí hay algunos consejos para comenzar a desintoxicarte digitalmente hablando. Pruébalos y notarás que bajar el ritmo, y la frecuencia, al navegar las redes sociales te ayuda a redescubrir la belleza en el día a día.

 

4. Trae el alma a tu cocina

Tómate el tiempo para preparar y saborear cada comida. Haciendo esto, transformas una rutina diaria en un ritual significativo que te da la oportunidad de vaciar tu mente y concentrarte en la comida. Para saber más sobre la cocina soulful o cocina con alma, haz clic aquí.

 

5. Vive de la A a la ZZZZZZ

Tu mente, cuerpo y alma dependen del sueño. Transforma tu habitación en un santuario con velas y aromas relajantes para tener dulces sueños. Además, consulta estos consejos para asegurarte de que aprovechas al máximo tus 7-8 horas de sueño.

 

Recién estamos comenzando…

Estas son solo 5 formas en las que puedes bajar el ritmo en tu día a día haciendo las cosas que ya haces, solo que un poco diferente. También te recomendamos incorporar rituales nuevos, como empezar yoga en casa o transformar tu hogar en un oasis de relajación, también sanar el cuerpo y el alma explorando Abhyanga, la magia ayurvédica del automasaje. Estas sugerencias pueden requerir un poco de tiempo extra, pero definitivamente sentirás que vale la pena y disfrutarás la recompensa con el paso del tiempo.

 

En este momento del mundo de hoy en el que el “bien-tener” parece importar más que el “bienestar”, casi no tenemos tiempo para reflexionar sobre lo que estamos haciendo y, lo que es más importante, para saber por qué lo estamos haciendo. Baja el ritmo. Da un paso a un lado y disfruta un momento de silencio. Recuerda que la vida no es una carrera, y solo cuando te detienes para disfrutar del paisaje redescubres toda la belleza y felicidad que te rodea.