Día 2: El secreto para concentrarse en un mundo frenético

Hoy aprenderás a concentrarte y encontrar tu enfoque rápidamente pese a las continuas distracciones

 

En el vídeo de hoy de “Mindfulness para la vida moderna”, Ruby le explica a nuestra directora creativa, Dagmar Brusse, que la clave del mindfulness es estar abiertos al cambio y ser amables con nosotros mismos.  

  

LA LECTURA DE HOY: Concentrarse mejor con el mindfulness 

Concentrarse durante largos periodos de tiempo es cada vez más difícil. La mayoría del tiempo estamos distraídos. ¿Te has distraído mientras leías esa frase? No eres la única persona. Según los neurólogos, nos pasamos el 48 % de nuestras vidas con la mente distraída y sin centrarnos en lo que tratamos de hacer. “En la actualidad, estamos rodeados de lo que yo denomino ‘armas de distracción masiva’”, afirma Ruby Wax, la embajadora de mindfulness de Rituals. “Siempre estamos con el móvil cerca, el ordenador encendido y rodeados de información. Hemos llegado a un punto en el que nuestros cuerpos sufren de una distracción prácticamente crónica”. 

  

Qué pasa cuando no podemos concentrarnos 

Lo peor es que la distracción solo lleva a más distracción. Durante los últimos 20 años, nuestros niveles de atención han caído en picado. Actualmente podemos concentrarnos durante solo 8 segundos de media, en comparación con los 12 segundos en el año 2000. ¿Cómo sabemos si estamos distraídos? “Yo siempre digo que es como cuando te bajas del coche y piensas ‘¿Pero cómo he llegado aquí?’ o como cuando comes chocolate sin saborearlo. Es cuando sabes que te estás distrayendo”, afirma Ruby. 

 

Por suerte, el mindfulness puede ayudar. La parte del cerebro responsable de la atención se llama corteza cingulada anterior (CCA), y cuanto menos la usamos, más se debilita. Al hacer ejercicios de conciencia plena como los de esta masterclass, fortalecerás la CCA para que pueda detectar cuándo te distraes y te ayude a concentrarte de nuevo en la tarea en cuestión.  

 

“Durante solo un minuto al día, trata de concentrarte en algo que estés haciendo con uno de tus sentidos”, dice Ruby. “Si estás lavando los platos, concéntrate en sentir el agua en las manos. Si notas que tu mente se distrae, no te fustigues, simplemente vuelve a sentir el agua o su temperatura. Si surgen pensamientos que te distraen, obsérvalos, no te sientas mal por ellos y vuelve al agua. Esto ayuda a fortalecer la CCA y, a su vez, tu concentración”.  

  

Aunque lo cierto es que distraerte y dejar vagar la mente un poco no es malo. Es imposible evitarlo del todo y tampoco deseable. “Es bueno recordar experiencias pasadas porque así nos aseguramos de no repetir los mismos errores en el futuro. Pero si lo haces demasiado, corres el riesgo de perderte el presente. Hacer muchas cosas a la vez es difícil, y con el tiempo acaba quemándonos el cerebro”, explica Ruby. “Igual que pasa con todo lo que hacemos, al hacer demasiadas cosas a la vez perdemos energía y serenidad”.  

 

Cómo hacer frente a las distracciones

Aunque pensemos que necesitamos concentrarnos porque es la única manera de acabar todas las tareas pendientes, también hay razones más emotivas. “Las distracciones hacen que nos perdamos la vida”, afirma Ruby. “Muchas veces tenemos el piloto automático puesto y no conectamos ni escuchamos a las personas que nos importan. Además, tampoco nos escuchamos a nosotros mismos ni a lo que queremos, porque estamos demasiados distraídos”.  

 

La tarea de hoy nos ayuda a reconstruir esa conexión con uno mismo. Es un paso fundamental a la hora de dirigir tu concentración hacia el interior, no hacia el exterior. Seguro que recurrirás a este ejercicio una y otra vez. Como dice Ruby, “si quieres ser feliz, aprende a prestar atención”.    

LA TAREA DE HOY: Prestar atención a las emociones 

Ayer, Ruby te enseñó a probar el mindfulness desde cualquier lugar. Hoy vamos a subir de nivel con un ejercicio diseñado para aumentar tu capacidad de concentración.  

 

A veces nos distraemos tanto que no sabemos ni cómo nos sentimos. Para evitarlo, coge un papel y un boli y dibuja a grandes rasgos el contorno de tu cuerpo. En unos instantes, pensarás en las distintas emociones que aparecen en esta lista. Para cada emoción… 

  

* Dibuja en qué parte del cuerpo la sientes. Piensa en la forma de sus límites: ¿son rectos, irregulares o son un círculo? 

* Sombrea la zona para representar lo pesado o ligero que la notas. 

* Al lado, escribe cómo notas la emoción, es decir, con punzadas, pulsaciones, frío, calor, etc. 

 

Las emociones 

Tristeza 

Felicidad 

Angustia 

Envidia 

Amor 

Ira 

Miedo 

Vergüenza 

 

El objetivo de esta tarea no es solo concentrarte, sino también estar en mejor sintonía con tu cuerpo y tus emociones. Si alguna vez te despiertas con una sensación de ansiedad en el estómago o notas un dolor de cabeza y no sabes por qué, puedes consultar otra vez este ejercicio para identificar qué emociones puedes estar notando de manera inconsciente.  

 

¿Crees que cambiar es imposible? De eso nada. El día 3 de nuestra masterclass de mindfulness profundiza en la neuroplasticidad y revela cómo, con la práctica de la atención plena, puedes formar nuevos hábitos positivos que perduren.