Recupera tu yo genuino y da un paso hacia la felicidad

Al igual que ocurre con las profundidades del océano, tu verdadero yo probablemente no haya visto la luz aún. Si alguien te pregunta quién eres, más allá de tu nombre, puedes decir dónde vives, o a qué te dedicas, o si tienes hijos; puedes hablar de tus hobbies, los lugares en los que pasas tus vacaciones o tu comida favorita. Pero nuestro yo auténtico se encuentra en un lugar más allá de los logros, las etiquetas que nos ponemos a nosotros mismos, lo que nos gusta y lo que no, y de nuestro aspecto. Aprender a reconocernos es uno de los pasos más importantes en el camino hacia la felicidad. 

 

LA VERDAD SOBRE LA IDENTIDAD

Estas capas de ego se van acumulando con el tiempo. Al nacer, cuando somos bebés, nuestro estado por defecto es el de la felicidad, somos nosotros mismos. Sin ego. Pero a medida que crecemos, empiezan a influirnos las personas que nos rodean. Puede que nuestros padres nos animaran cuando dimos nuestros primeros pasos pero no estaban tan contentos cuando tirábamos los juguetes por la habitación. Aprendemos a adaptarnos y a realizar más acciones que se transformaran en elogios. De niños, acudimos a actividades que otros han elegido por nosotros: intentamos aprender a chutar un balón o a tocar bien el piano. Aprendemos qué bromas hacen reír a nuestros amigos, las acciones que nos garantizan la nota máxima en el examen y las que nos mandan derechos al despacho del director. Aprendemos qué grupos de música nos deben gustar, qué causas defender y a qué equipos tenemos que apoyar. Y, por el camino, también acumulamos etiquetas negativas: El payaso de la clase. La víctima. El fracasado. Un comentario dicho de pasada que escuchamos cuando tenemos ocho años puede dar forma a la narrativa que nos aplicamos durante el resto de nuestra existencia.

 

Nos pasamos la vida adaptándonos a estas etiquetas, esos momentos de aprobación y rechazo. Y resulta agotador. Intentar que amen las máscaras que te pones es una batalla perdida, porque no eres . No eres esas máscaras. El camino hacia la felicidad genuina empieza el día en que analizas de verdad esas etiquetas con las que te identificas y aprendes a dejarlas a un lado y a ser tú mismo.

En realidad, nadie es perfecto, nadie es increíble. Pero tampoco nadie es 100 % malo. Todos somos simplemente… nosotros mismos. Si lo piensas, es maravilloso.

Mo Gawdat, embajador de la felicidad de Rituals

EL PODER DE LO AUTÉNTICO

Los expertos han encontrado una fuerte correlación entre la autenticidad y la felicidad. Las personas que se consideran más auténticas tienen más probabilidades de seguir un camino que les apasione y de comprometerse con él, sin importar lo que les diga el resto del mundo. Si pensamos en los grandes gurús y emprendedores, los artistas de éxito y las estrellas de la música, veremos que sin una plena confianza en sus ideas no habrían tenido la fuerza para perseguir sus sueños. El verdadero éxito solo puede llegar cuando nos encontramos a nosotros mismos, descubrimos lo que nos apasiona y reactivamos ese estado de felicidad por defecto.

 

Las personas auténticas también tienen más probabilidades de establecer conexiones más profundas con las personas que les rodean. Es cierto que al conectar con nosotros mismos podemos perder a gente que solo estaba cerca por una de las máscaras que nos poníamos. Pero perderlas significará ganar más personas que están ahí por tu yo auténtico y, a largo plazo, te sentirás más feliz y realizado.

 

DESCUBRIR QUIÉN ERES

Una manera fácil de encontrar la verdad sobre tu yo genuino es aprender a hacerte preguntas. Durante una semana, dedica 10 minutos cada mañana a sentarte en silencio y simplemente ser. Hazte las preguntas que normalmente harías a un amigo que acabas de conocer. Sé sincero en tus respuestas. Las cosas que dices, ¿son las que realmente te gustan o las que crees que les gustarán a los demás sobre ti? Escribe esas preguntas y tus respuestas en un diario.

 

En uno de esos días, mírate al espejo. ¿Por qué llevas el pelo así? ¿Es como te gusta llevarlo a ti o está influido por las modas? ¿Y las gafas? ¿Y esa camiseta que llevas puesta? ¿Y el tatuaje del brazo? ¿De verdad te gustan estas cosas o son parte de la manera en que te gusta presentarte ante el mundo? Si la respuesta es que sí, que te encantan, entonces, ¡enhorabuena! Estás en el camino correcto hacia la autenticidad. Si la respuesta es negativa, párate y analízalo. ¿Qué te gustaría llevar puesto? ¿Por qué elegiste esto?

 

A medida que pasen los días, emplea esta técnica para ver a qué dedicas tu tiempo. ¿Siempre eres el primero en comprar entradas para conciertos, pero a veces te apetecería más quedarte en casa leyendo? Regálate ese espacio que necesitas. ¿Siempre has querido probar la escalada pero a ninguno de tus amigos les gusta? Prueba a dar una clase solo.

 

Ahora, dirige las preguntas hacia tus creencias, piensa en lo que de verdad crees en vez de lo que “se supone” que debes creer. Tardarás un tiempo, pero con cada pregunta te acercarás un poco más a tu verdadero yo.

 

UNA ÚLTIMA IDEA

Una última reflexión de Mo Gawdat: “No eres el protagonista de la película”.

 

Todos nos vemos como el centro del mundo tal y como lo vivimos, pero la verdad es que para el resto de personas sus vidas son tan importantes como lo son para nosotros las nuestras. Todo está enlazado a través de una red de conexiones que en raras ocasiones percibimos. Existen un millón de millones de historias interconectadas y todo lo que podemos hacer con la nuestra es ser lo más felices posibles. Al vivir de manera auténtica, estamos más cerca de lograrlo.

 

¿Quieres saber más cosas sobre la importancia de ser uno mismo?  Mo Gawdat, exdirector de negocios de Google [X] y autor de El algoritmo de la felicidad, y Rituals tienen el objetivo de lograr hacer felices a un millón de personas #1MillionHappy. Participa con nosotros en un viaje interactivo de 14 días que cambiará tu vida y te ayudará a encontrar una felicidad genuina y duradera. Apúntate al Reto de la Felicidad aquí.

 

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