Día 2 - Recupera tu verdadero yo y da un paso hacia la felicidad

Al igual que ocurre con las profundidades del océano, tu verdadero yo probablemente no haya visto la luz aún. Si alguien te pregunta quién eres, más allá de tu nombre, puedes decir dónde vives, a qué te dedicas, o si tienes hijos; puedes hablar de tus hobbies, los lugares en los que pasas tus vacaciones o tu comida favorita. Pero nuestro yo auténtico se encuentra en un lugar más allá de los logros, las etiquetas que nos ponemos a nosotros mismos, lo que nos gusta y lo que no, y de nuestro aspecto. Aprender a reconocernos es uno de los pasos más importantes en el camino hacia la felicidad.   

 

LA VERDAD SOBRE LA IDENTIDAD

Estas capas de ego se van acumulando con el tiempo. Al nacer, cuando somos bebés, nuestro estado por defecto es el de la felicidad, somos nosotros mismos. Sin ego. Pero a medida que crecemos, empiezan a influirnos las personas que nos rodean. Aprendemos a adaptarnos y a realizar más acciones que se transforman en elogios. Y, por el camino, también acumulamos etiquetas negativas: El payaso de la clase. La víctima. El fracasado. Un comentario que escuchamos cuando teníamos ocho años puede dar forma a la narrativa que nos aplicamos durante el resto de nuestra existencia.  

 

Nos pasamos la vida adaptándonos a estas etiquetas, esos momentos de aprobación y rechazo. Y resulta agotador. Intentar que amen las máscaras que te pones es una batalla perdida, porque no eres . No eres esas máscaras. El camino hacia la felicidad genuina empieza el día en que analizas de verdad esas etiquetas con las que te identificas y aprendes a dejarlas a un lado y a ser tú mismo.  

 

En realidad, nadie es perfecto, nadie es increíble. Pero tampoco nadie es 100 % malo. Todos somos simplemente… nosotros mismos. Si lo piensas, es maravilloso

Mo Gawdat, embajador de la felicidad de Rituals

EL PODER DE LO AUTÉNTICO

Los expertos han encontrado una fuerte correlación entre la autenticidad y la felicidad. Las personas que se consideran más auténticas tienen más probabilidades de seguir un camino que les apasione y de comprometerse con él, sin importar lo que les diga el resto del mundo. Las personas auténticas también tienen más probabilidades de establecer conexiones más profundas con las personas que les rodean. Es cierto que al conectar con nosotros mismos podemos perder a gente que solo estaba cerca por una de las máscaras que nos poníamos. Pero perderlas significará ganar más personas que están ahí por tu yo auténtico y, a largo plazo, te sentirás más feliz y realizado. 

 

LA TAREA DE HOY PARA SER MÁS FELICES 

Una manera fácil de encontrar la verdad sobre ti mismo es aprender a hacerte preguntas. Durante una semana, dedica 10 minutos cada mañana a sentarte en silencio y simplemente estar. Hazte las preguntas que normalmente harías a un amigo que acabas de conocer. Sé sincero en tus respuestas. Las cosas que dices, ¿son las que realmente te gustan o las que crees que les gustarán a los demás sobre ti? Escribe esas preguntas y tus respuestas en un diario. 

 

En uno de esos días, mírate al espejo. ¿Por qué llevas el pelo así? ¿Es como te gusta llevarlo a ti o está influido por las modas? ¿Qué pasa con la camisa que llevas? ¿Y el tatuaje del brazo? ¿Esas cosas te gustan de verdad? Si la respuesta es que sí, que te encantan, enhorabuena: ya has emprendido el camino hacia lo auténtico. De lo contrario, detente y reflexiona sobre lo que te gustaría en realidad y por qué. 

 

A medida que pasen los días, emplea esta técnica para ver a qué dedicas tu tiempo. ¿Siempre eres el primero en comprar entradas para conciertos, pero a veces te apetecería más quedarte en casa leyendo? Regálate ese espacio que necesitas. ¿Siempre has querido probar la escalada pero a ninguno de tus amigos les gusta? ¿Qué es lo que te impide hacerlo? 

 

Tardarás un tiempo, pero con cada pregunta te acercarás un poco más a tu verdadero yo. 

 

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