Slow Escapes: la escapada perfecta para el cuerpo, la mente y el alma

Aprender a reducir el ritmo puede ser un punto de inflexión en nuestras vidas. Pero, inmersos en el estrés diario, relajarse de verdad no resulta fácil. Para lograrlo, algunos viajamos. Otros meditamos o creamos algo con nuestras manos. Lisa Maduro, profesora de yoga y meditación afincada en Ámsterdam, decidió combinar viajes, mindfulness y creatividad para lograr el antídoto perfecto para el estrés de la vida moderna: Slow Escapes.

 

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Una Slow Escape es una experiencia de viaje transformadora que busca la relajación del cuerpo, la mente y el alma. Los retiros suponen una inmersión de una semana en un ambiente rústico, con clases diarias de meditación y yoga, excursiones privadas y talleres en el corazón de un pueblo medieval situado en las colinas de la Toscana o en una playa portuguesa rodeada de pinos y dunas.

 

La fundadora de Slow Escapes es Lisa Maduro, una profesora de yoga y meditación afincada en Ámsterdam, cuya trayectoria personal la ha llevado a combinar su pasión por los viajes con las capacidades curativas del mindfulness y la creatividad. Hemos hablado con ella sobre su revolucionario concepto de viajes, las ventajas del “slow travel” y el arte de conservar esa sensación de relajación posvacacional durante la vida diaria.

 

Los retiros de Slow Escapes son el ideal de los viajes slow. ¿En qué consisten exactamente los viajes lentos?

“Los viajes lentos son una manera mindful de experimentar un viaje. Es lo contrario a tachar palabras de la lista de cosas por ver y por hacer. Por el contrario, te sumerges en el lugar que estás visitando. Durante nuestro próximo retiro en la Toscana, por ejemplo, saldremos a dar un paseo con un herborista local que conoce todo lo que hay que saber sobre las hierbas toscanas y sus fines medicinales. Viajaremos por la costa toscana, haremos un picnic al lado de una cascada y aprenderemos a hacer pasta de la mano de una mujer italiana. En eso consisten los viajes lentos: experimentar de manera mindful la cultura y la naturaleza local”.

 

Si queremos bajar el ritmo, ¿de qué manera nos puede ayudar alejarnos de lo que nos rodea diariamente?

“Todos sabemos que el mundo en el que vivimos funciona a gran velocidad y es muy estresante. Cuando intentas mantener el ritmo de la vida diaria, puede resultar difícil crear un espacio para relajarse. Salir de la burbuja diaria y alejarse de la rutina nos ofrece la posibilidad de encontrar nuevas fuentes de inspiración y el tiempo para cuidar de nosotros mismos”.

 

El primer Slow Escapes tendrá lugar esta primavera, en la Toscana y en el Algarve. ¿Cómo eliges el lugar donde realizarás los retiros?

“Hasta ahora, los destinos que he elegido son lugares que conozco y que me gustan, porque me enamoré del lugar en sí o porque cuenta con emprendedores y creadores locales que conozco de mis viajes a través de mi trabajo o en retiros en los que he participado. Pero también me gusta buscar nuevos lugares por Internet. Puedo pasarme horas frente al ordenador buscando destinos bellos y únicos”.

 

¿Qué buscas en una ubicación específica?

“En primer lugar, creo que es importante que la ubicación de un Slow Escape sea estéticamente atractiva. La ubicación perfecta debe impresionarnos la primera vez que la veamos. Nos debería inspirar a relajarnos simplemente a través de su presencia y su estilo. Además, busco simplicidad y tranquilidad en vez de lugares llenos de gente. Me gustan los alojamientos gestionados por gente apasionada que aportan autenticidad al lugar”.

 

Salir de la burbuja diaria y alejarse de la rutina nos ofrece la posibilidad de encontrar nuevas fuentes de inspiración y el tiempo para cuidar de nosotros mismos.

Lisa Maduro

Slow Escape es mucho más que unas vacaciones relajantes. Después del retiro, los participantes son capaces de conservar esa sensación de relajación posvacacional y lograr un mayor equilibrio en sus vidas diarias. ¿Qué herramientas prácticas te traes a casa de un retiro?

“Al aprender prácticas de meditación, aprendes a quitar el piloto automático y a participar en el momento presente, no solo durante el retiro sino también en tu vida diaria. Esa es la herramienta principal que los participantes se llevan consigo de vuelta. También creo que hacer cosas creativas, trabajar con las manos y el corazón, nos ayuda a rebajar el ritmo. Por ejemplo, el Slow Escape de Portugal de esta primavera se combinará con un curso de fotografía. No es un curso acelerado, sino que se centra en la experiencia de sumergirnos en una tarea con intención y actitud mindful”.

 

Con raíces en tres continentes distintos, viajar ha sido siempre una gran parte de tu vida. ¿Cómo incorporaste las prácticas mindful y la creatividad a tu vida?

“Tengo 43 años y tres hijos, y durante los últimos doce años me he encargado de criarlos en solitario. Cuando el padre de mis hijos desarrolló una grave enfermedad mental, me encontré de repente sin el apoyo de mi pareja. Fueron tiempos difíciles pero también una oportunidad para desarrollarme, porque tenía que gestionar muchísimas cosas. Tuve que prestar más atención a las cosas en las que empleaba mi energía. Todo ello me situó en un camino hacia el crecimiento y el cuidado personal. Decidí formarme como profesora de yoga y empecé a desarrollar algunos de mis intereses pasados, como la fotografía y la escritura. En la actualidad, solo hago aquello que me hace feliz y me aporta energía. Slow Escapes es lo que conecta todo. Y estoy encantada de poder compartirlo con los demás”.

 

¿Tienes un ritual diario?

“Mis hijos ya son lo suficientemente mayores como para hacerse sus propios sándwiches pero me gusta seguir preparando té para todos por la mañana. También medito durante 20 minutos antes de comenzar el día. Creo que o controlas el día o el día te controla a ti. Mi ritual de meditación matinal me ayuda a asegurarme de que yo controlo el día, no al revés. Antes de abrir los emails o el WhatsApp, me tomo el tiempo necesario para sentir que estoy centrada y con los pies en la tierra”.

 

 

Creo que o controlas el día o el día te controla a ti.

Lisa Maduro