Descubre la conexión de la mente y el cuerpo con la música

Todos podemos disfrutar del efecto positivo que la música tiene en tu mente. ¿Quién de nosotros no ha creado una lista de canciones positivas en Spotify? Exacto. ¿Pero sabes cómo la música puede mejorar tus funciones cognitivas y tu bienestar emocional?

 

LA MÚSICA Y LA MENTE

Para empezar, la música es una manera natural de mejorar el estado de ánimo. La música adecuada puede estimular la producción de dopamina, un neurotransmisor asociado con el placer y las recompensas. Un estudio de 2011 reveló que “la producción de dopamina es mayor con música placentera, en comparación con música neutra, y que los niveles de producción están ligados a los niveles de excitación emocional y de placer”. No nos equivocamos cuando decimos que una canción “nos tiene enamorados”.

 

Pero eso no es todo. La dopamina no solo hace que te sientas bien. También regula distintos aspectos de tus funciones cognitivas cerebrales. Tanto si necesitas mejorar tu humor como si lo que intentas es concentrarte, escoge una playlist positiva, dale al play y sube esos niveles de dopamina.

 

Si quieres llevar las ventajas de la música al siguiente nivel, ¿por qué no sumergir tus momentos de meditación en un baño musical? Según los que lo hacen, los baños musicales fomentan la curación en todos los niveles, agudizan la relajación, expanden la conciencia y abren de par en par el sistema de energía del cuerpo.

 

SUBE EL RITMO (CARDIACO)

La música afecta incluso a más procesos corporales que a la producción de dopamina. Según el tipo de música que escuches, puede conseguir que te sientas más relajado o más activo y alerta. Una canción puede adaptar tu ritmo cardíaco a su bpm (beats per minute o latidos por minuto). La música tranquila logra ralentizar el ritmo de tus latidos, mientras que una canción rápida lo acelera y consigue que te sientas más lleno de energía. Esto también resulta útil cuando estás inmerso en una sesión de ejercicio. Ese empuje extra de energía (gracias, dopamina) y motivación, mejora tu resistencia y reduce tu percepción del cansancio. De hecho, los investigadores han descubierto que si escoges la canción adecuada para motivarte, el impacto positivo de dicha canción en tu estado psicológico y tu rendimiento mejoran de manera drástica.

 

Podemos aprovechar el mismo principio después de hacer ejercicio. Cuando escuchas la música correcta, tu ritmo cardíaco se ralentiza e incluso reduce tus niveles de cortisol, para que puedas relajarte y recuperarte.

BAILA, BAILA Y BAILA

El baile aúna la música, el cuerpo y la mente. En muchas culturas el baile (y la música) se han usado siempre como una forma de comunicación y vínculo social, e incluso como ritual sagrado. A través de la música y el baile, encontramos la manera de conectar con nosotros mismos y con los demás. Cuando sientes los latidos de tu corazón por todo el cuerpo y este reacciona de manera automática en un nivel físico, despierta algo en ti. Esa sensación de estar en tu propio cuerpo puede hacerte sentir que has descubierto una antigua técnica para entrar en contacto con la realidad. De hecho, se sabe que bailar es un remedio para que las personas superen patrones de pensamientos disfuncionales, dejen atrás emociones dolorosas y hábitos perjudiciales y para que se sientan empoderados. Así que sácalo todo en el baile. Tú puedes.

 

Sea cual sea la actividad que estás planeando realizar, la música que elijas para acompañarte es clave.
¿Te apetece salir a correr? Hay una lista de canciones perfecta para ello.


¿Buscas la música ideal para relajarte después de un día duro de trabajo? Encontrarla no va a ser difícil.
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